¿Qué es una mujer? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de "mujeres"? Con o sin comillas.
No lo planteo para filosofar, sino porque no sé cómo hablar de determinados grupos. El rollo de "mujeres, lesbianas y trans" no me gusta por muchos motivos. El que me toca más directamente: no sé en qué apartado estoy y cada vez que leo esa frase me encuentro a mí misma entrando en un bucle de dudas que nunca se resuelve. Lesbiana seguro que no, que bastante me he currado lo de mi identidad política bi/pan. Trans no me parece apropiada porque tengo demasiados privilegios cis. Entonces... ¿mujer? ¿Una lesbiana no es una mujer pero yo sí?
Pero no es solo con esta referencia de "mujeres, lesbianas y trans" con la que tengo problemas. ¿Qué hay del grupo "mujeres que tienen sexo con mujeres"? Que se usa, por ejemplo, para hablar de ITS. ¿De quién estamos hablando aquí? ¿Se incluyen las mujeres trans en esta categoría? ¿Se incluyen las lesbianas si no son mujeres? ¿O sólo a las que sí se consideran mujeres? ¿Se me incluye a mí?
Otra razón práctica. Estoy en un grupo que hace algún tiempo se consideraba "de lesbianas", pero luego quiso ser inclusiva con las "mujeres" bisexuales, y más tarde también con otras orientaciones/identidades no monosexuales. Cuando hablamos del grupo solemos hacer esto, poner comillas en "mujeres", porque algunas no nos sentimos cómodas con la palabra mujer tal cual. Pero cada vez me planteo lo mismo, ¿de quién estamos hablando en esas comillas? Varias opciones: personas que son leídas como mujeres, personas que han sido socializadas como mujeres, personas que se identifican como mujeres... Ninguna por sí sola sirve para incluir a todas las personas a las que nos referimos. Por ejemplo, una persona puede ser leída como mujer y no serlo en absoluto (quizá es un hombre o una persona no binaria) y sería ofensivo que se usara esta palabra con ella (por transfobia). Una persona puede ser una mujer porque se identifica así y no haber sido socializada como mujer. Una persona puede no identificarse como mujer, pero aceptar esta etiqueta en algunos contextos, como cuando se habla de opresión machista, porque ha sido socializada como mujer y sigue siendo leída como mujer (y quizá para esa persona esto es suficiente en este momento).
No sé, quizá con una definición que ocupe un párrafo entero podríamos decir claramente a quien nos referimos. Pero lo curioso es que intuitivamente tenemos claro a quien nos referimos. Digo que el problema es que no tiene sentido hablar de mujeres en cuanto a género que sale de un binario artificial, pero a la vez sabemos que sí tiene sentido hacerlo en cuanto a grupo de personas que sigue recibiendo una opresión específica. Y si lo interseccionamos con la orientación, tiene sentido por lo mismo. Siento que necesito este espacio, y a la vez, me siento incapaz de nombrar claramente el espacio al que me refiero.
"Mujeres lesbianas, bisexuales y pansexuales". Nos meto a todas en la categoría "mujeres" (pero lo hago por igual), y me dejo un montón de orientaciones que no son la heterosexualidad y que están tan o más oprimidas que las que nombro.
"Lesbianas y mujeres de identidades no monosexuales", nos meto a todas a todas las que tenemos identidades no monosexuales dentro de mujeres, pero no a las lesbianas, lo cual es un agravio comparativo, y me siento mal conmigo misma. Además, poca gente sabe a qué me refiero con identidades no monosexuales.
"Mujeres lesbianas, bisexuales y de otras identidades plurisexuales/no-monosexuales". Parece que "lesbiana" sea una identidad plurisexual, lo cual es absurdo. Además, volvemos a ser todas mujeres.
"Personas que pueden sufrir lesbofobia", me olvido del resto de opresiones y discriminaciones específicas, como la bifobia y el monosexismo que sufren tantas "mujeres" y que tiene particularidades por la intersección con el género.
Por ahora no tengo solución para hablar o escribir de este grupo.
Es una crisis parecida a la que tengo con "orientación sexual". He escrito varias veces estas palabras en esta entrada, pero el concepto mismo de "orientación" viene de un paradigma heterosexista, monosexista, cisexista y binarista, especialmente tal y como se usa actualmente aquí. ¿Por qué se tiene que hacer referencia al propio género? ¿Por qué el género de las personas que te atraen es una característica tan importante como para marcar públicamente tu identidad mientras otras características de esas personas resultan anecdóticas? ¿La orientación depende solo de la atracción sexual, solo de la romántica, o de otra? ¿La asexualidad es una orientación? Si hablamos de orientación e imaginamos una brújula, ¿dónde señala en personas asexuales o en bisexuales o en cualquiera que no sea monosexual? De nuevo, como el género, la orientación es un concepto artificioso que tenemos que seguir usando (aunque podamos replantearnos cuales son las palabras más adecuadas) porque existen las opresiones asociadas.
Y ahora vuelvo al tema "mujeres, lesbianas y trans". Realmente lo que se busca es excluir a los hombres cis, y supongo que no se dice así por un par de razones: que queda feo hablar de excluir o no admitir, y que la mayoría de hombres cis no saben que lo son. Además, si basamos el género y el sexo en la autoidentificación, decir "no incluimos a X" tiene el inconveniente de que necesitas que X se identifique como X, es decir, que se autoexcluya.
La otra gran razón por la que no me gusta este conjunto de palabras ("mujeres, lesbianas y trans") es que hacen referencia a cosas distintas. Leyéndolo no me queda claro, por ejemplo, si quien lo ha escrito considera que las mujeres cis son mujeres y las mujeres trans son trans, lo cual sería transfóbico. No me queda claro si quien lo escribe considera que *todas* las personas que se identifican como lesbianas son de un género distinto a mujeres, o solo algunas, y por qué cree que "trans" es un paraguas donde caben (entiendo que) todas las identidades no binarias *excepto* a las lesbianas que tampoco son mujeres. ¿O quizá no usa "trans" como paraguas?
Creo que prefiero hablar de "mujeres, hombres y personas no binarias", y luego de "cis y trans", y si eso, de si su expresión de género es femenina, mezcla, masculina, andrógina, etc. Creo que preferiría un grupo que se dirigiera a "mujeres y personas no binarias" o a "mujeres, personas no binarias y hombres trans".
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domingo, 19 de julio de 2015
"Mujeres"
martes, 23 de septiembre de 2014
23S de 2014
Feliz día de la bisexualidad a quien pase por aquí :D
En golfxs con principios nos cuentas el proyecto de un libro que puede estar muy bien.
Me encanta el concepto de "identidades plurisexuales" para referirse a todas esas personas que no son monosexuales (es decir, que no son ni heterosexuales ni homosexuales). Un día de estos tengo que escribir algo sobre identidades, porque sigo y sigo y sigo dándole vueltas.
Y con un poco de suerte, también hablaré pronto de otros proyectos anti-monosexismo :)
En golfxs con principios nos cuentas el proyecto de un libro que puede estar muy bien.
Me encanta el concepto de "identidades plurisexuales" para referirse a todas esas personas que no son monosexuales (es decir, que no son ni heterosexuales ni homosexuales). Un día de estos tengo que escribir algo sobre identidades, porque sigo y sigo y sigo dándole vueltas.
Y con un poco de suerte, también hablaré pronto de otros proyectos anti-monosexismo :)
lunes, 16 de junio de 2014
Butch
Y ahora imagina a 50 mujeres saltando y cantando a pleno pulmón "soy una butch".
Adoro la música feminista.
lunes, 28 de abril de 2014
L
17 de mayo, día contra la homofobia (aunque algunxs preferimos, "contra la LGTBfobia")
28 de junio, día del orgullo (o de la liberación) LGTB+
23 de setiembre, día de la bisexualidad
Octubre, octubre trans (no sé si hay un día más específico, shame on me)
1 de diciembre, día contra el VIH/SIDA
26 de abril, día de la visibilidad lésbica
Estos son los días que me sé, dichos de memoria. Se me dan mal las fechas, así que supongo que es un gran cosa que me acuerde de éstas.
Creo que este es el primer año que hago algo en el día de la visibilidad lésbica.
28 de junio, día del orgullo (o de la liberación) LGTB+
23 de setiembre, día de la bisexualidad
Octubre, octubre trans (no sé si hay un día más específico, shame on me)
1 de diciembre, día contra el VIH/SIDA
26 de abril, día de la visibilidad lésbica
Estos son los días que me sé, dichos de memoria. Se me dan mal las fechas, así que supongo que es un gran cosa que me acuerde de éstas.
Creo que este es el primer año que hago algo en el día de la visibilidad lésbica.
martes, 26 de noviembre de 2013
Violencia intragénero
Fui a una charla sobre violencia intragénero. O dicho de otra manera, el maltrato continuado dentro de una pareja formada por personas del mismo sexo o género. Muy interesante. Nuestra ponente quería transmitirnos lo que aprendió en las Jornadas de políticas lésbicas de la FELGTB sobre este tema (el enlace me parece muy muy recomendable y la web general de violencia intragénero también).
Anteriormente escribí sobre violencia entre mujeres aquí y aquí. Con la primera entrada, creo que no estoy muy de acuerdo conmigo misma (o que habría que añadir unos cuantos matices), y en la segunda, creo que falta añadir cosas.
De la charla, uno de los puntos que me gustaron fue que comentó que siempre hay otras puntos de diferencia en las relaciones de poder. Porque el género/sexo es un factor, pero una persona también está formada por otras características: raza, posición económica, posición social, apoyo familiar, nivel de estudios, etc. Todos estos factores tienen ligados también unos privilegios y unas relaciones de poder que también hay que tener en cuenta y que también pueden situar a uno de los miembros de una pareja en una posición más vulnerable que el otro.
Me gustó también que diferenciara claramente entre relaciones tóxicas y relaciones de maltrato. Las primeras son bidireccionales, es decir, perjudican a las dos personas (o más, supongo, aunque sobre este punto debería pensar un poco más), y aunque pueden ser muy perjudiciales, son algo distinto y que debe ser tratado de otra manera que las relaciones de maltrato. En estas últimas una de las personas tiene una posición de poder sobre la otra y la usa para perjudicar a la otra, y no de manera puntual, sino a lo largo del tiempo.
Más, me pareció muy importante también el tema de que las personas LGTB nos movemos en espacios reducidos. Aquello de que "el mundo es un pañuelo", pero mucho más extremo. En las relaciones de maltrato heterosexual, a lavíctima superviviente se le recomienda que evite los lugares que frecuenta su maltratador. Esto, en una relación entre personas del mismo sexo o género, es mucho más complicado, porque apenas hay alternativas o no existen en absoluto. En el caso de que ambas personas se muevan en ambientes activistas, es aun peor.
Esto último tiene algún matiz importante que también nos apuntó. Como el tema de que si la asociación LGTB que intenta hacer algo para tratar la violencia intragénero atendiendo a lxs supervivientes es la misma donde suele moverse la persona maltratadora, esto pone en una situación muy complicada a la persona que sufre maltrato...
Hay más cosas interesantes, como cuando estuvo hablando sobre cómo actuar cuando alguien te cuenta que tiene la sospecha de estar sufriendo maltrato, que lo más importante es no cuestionar o negar lo que te están contando así de primeras (que es un impulso bastante común, por desgracia). Y otras muchas cosas sobre las particularidades de este tipo de violencia. Pero de todo esto no creo que sea capaz de escribir lo bastante bien y creo que es mejor buscar otros recursos directamente.
Sobre el maltrato en relaciones hetero, me gustaron mucho los vídeos de "no solo duelen los golpes". Creo que verlos ayuda a entender qué es el maltrato, no como idea teórica sino como algo real, que todxs podemos llegar a sufrir en algún momento. Y es que sigo pensando que romper con la idea propia de "esto a mí no me puede pasar" es lo más importante. Cuanto más lo pienso, más tengo la sensación de que es muy difícil que una persona no esté nunca en una relación abusiva en algún grado.
Al final de la charla nos pidió que levantáramos la mano todas las personas que conocíamos alguna relación con violencia intragénero. Se me pasaron varias por la cabeza. No sé si todo el mundo levantó la mano, pero estoy bastante convencida de que todo el mundo debería haberlo hecho... Y quizá esta es la conclusión principal, que es un tema que no podemos seguir dejando de lado.
Después de la charla me estuve planteando si conozco alguna relación afectivo-sexual (entre dos o más personas) que considere realmente sana... No estoy muy segura de conocer ninguna ahora mismo (es difícil valorarlo, puesto que tampoco conozco las interioridades de las relaciones). Tampoco sé cómo sería una hipotética relación ideal. Sigo dándole muchas vueltas al tema del amor romántico y demás.
Anteriormente escribí sobre violencia entre mujeres aquí y aquí. Con la primera entrada, creo que no estoy muy de acuerdo conmigo misma (o que habría que añadir unos cuantos matices), y en la segunda, creo que falta añadir cosas.
De la charla, uno de los puntos que me gustaron fue que comentó que siempre hay otras puntos de diferencia en las relaciones de poder. Porque el género/sexo es un factor, pero una persona también está formada por otras características: raza, posición económica, posición social, apoyo familiar, nivel de estudios, etc. Todos estos factores tienen ligados también unos privilegios y unas relaciones de poder que también hay que tener en cuenta y que también pueden situar a uno de los miembros de una pareja en una posición más vulnerable que el otro.
Me gustó también que diferenciara claramente entre relaciones tóxicas y relaciones de maltrato. Las primeras son bidireccionales, es decir, perjudican a las dos personas (o más, supongo, aunque sobre este punto debería pensar un poco más), y aunque pueden ser muy perjudiciales, son algo distinto y que debe ser tratado de otra manera que las relaciones de maltrato. En estas últimas una de las personas tiene una posición de poder sobre la otra y la usa para perjudicar a la otra, y no de manera puntual, sino a lo largo del tiempo.
Más, me pareció muy importante también el tema de que las personas LGTB nos movemos en espacios reducidos. Aquello de que "el mundo es un pañuelo", pero mucho más extremo. En las relaciones de maltrato heterosexual, a la
Esto último tiene algún matiz importante que también nos apuntó. Como el tema de que si la asociación LGTB que intenta hacer algo para tratar la violencia intragénero atendiendo a lxs supervivientes es la misma donde suele moverse la persona maltratadora, esto pone en una situación muy complicada a la persona que sufre maltrato...
Hay más cosas interesantes, como cuando estuvo hablando sobre cómo actuar cuando alguien te cuenta que tiene la sospecha de estar sufriendo maltrato, que lo más importante es no cuestionar o negar lo que te están contando así de primeras (que es un impulso bastante común, por desgracia). Y otras muchas cosas sobre las particularidades de este tipo de violencia. Pero de todo esto no creo que sea capaz de escribir lo bastante bien y creo que es mejor buscar otros recursos directamente.
Sobre el maltrato en relaciones hetero, me gustaron mucho los vídeos de "no solo duelen los golpes". Creo que verlos ayuda a entender qué es el maltrato, no como idea teórica sino como algo real, que todxs podemos llegar a sufrir en algún momento. Y es que sigo pensando que romper con la idea propia de "esto a mí no me puede pasar" es lo más importante. Cuanto más lo pienso, más tengo la sensación de que es muy difícil que una persona no esté nunca en una relación abusiva en algún grado.
Al final de la charla nos pidió que levantáramos la mano todas las personas que conocíamos alguna relación con violencia intragénero. Se me pasaron varias por la cabeza. No sé si todo el mundo levantó la mano, pero estoy bastante convencida de que todo el mundo debería haberlo hecho... Y quizá esta es la conclusión principal, que es un tema que no podemos seguir dejando de lado.
Después de la charla me estuve planteando si conozco alguna relación afectivo-sexual (entre dos o más personas) que considere realmente sana... No estoy muy segura de conocer ninguna ahora mismo (es difícil valorarlo, puesto que tampoco conozco las interioridades de las relaciones). Tampoco sé cómo sería una hipotética relación ideal. Sigo dándole muchas vueltas al tema del amor romántico y demás.
miércoles, 2 de octubre de 2013
De armarios y privilegios
No se me ocurriría juzgar a una lesbiana en el armario. Lo entendería como supervivencia. Podría decir que no lo haría porque sé lo que es la homofobia y la lesbofobia, sé lo agobiante que es no poder ir tranquilamente por la calle con una persona que te gusta. Pero lo entiendo mejor por todas las historias que me han contado. Historias en las que la mayoría de personas que las protagonizan consiguen ser razonablemente felices, pero solo después de superar muchos más obstáculos de los que deberían ser.
No sé me ocurriría juzgar a personas que están más o menos al mismo nivel de escala social que yo cuando tratan de sobrevivir como pueden. Mucho menos me creo con derecho a juzgar a personas sobre las que yo tengo un privilegio.
¿Con qué derecho podría juzgar yo a una lesbiana negra sudafricana que vive en el armario? ¿Con qué derecho podría juzgar a una persona transexual o transgénero en prácticamente cualquier lugar del mundo que vive en el armario?
Igual llega un día en que una mujer transgénero que vive como tal pueda acceder en las mismas condiciones que una mujer cisgénero al mercado laboral (ya no digo en las mismas condiciones que un hombre cisgénero, que sería lo suyo, que todas las personas estuvieran al mismo nivel). Igual algún día la muerte de una persona transgénero importa tanto como la muerte de una persona cisgénero. Igual algún día una mujer transgénero pueda circular por la calle sin correr el riesgo de ser agredida por el mero hecho de ser, o igual el riesgo de sufrir una agresión llega al mismo nivel que tenemos las mujeres cisgénero, que tampoco es el ideal pero es bastante más bajo.
Mientras no llega ese día, no creo que yo (con todos mis privilegios cisgénero) sea nadie para juzgar a una mujer transgénero que actúa socialmente como hombre. No seré yo quien juzgue que en realidad en realidad no es una mujer transgénero sino un machirulo infiltrado. Y mucho menos seré yo quien coloque su armario al mismo nivel que el abuso de algunos hombres cisgénero, blancos y heterosexuales dentro de círculos feministas.
Luego dirán que los hombres con privilegios de hombres no deben hablar en círculos feministas, sino callar y escuchar. Quizá sería bueno aplicarse el cuento y callar y escuchar en temas de transgenerismo y transexualidad.
Otro tema es que a nadie se le debería permitir poner en práctica abusos machistas. "A nadie" incluye también a las mujeres que actúan como machirulos (aunque no sea lo mismo, aunque no estén en el mismo nivel social que un hombre reconocido socialmente como tal).
No sé me ocurriría juzgar a personas que están más o menos al mismo nivel de escala social que yo cuando tratan de sobrevivir como pueden. Mucho menos me creo con derecho a juzgar a personas sobre las que yo tengo un privilegio.
¿Con qué derecho podría juzgar yo a una lesbiana negra sudafricana que vive en el armario? ¿Con qué derecho podría juzgar a una persona transexual o transgénero en prácticamente cualquier lugar del mundo que vive en el armario?
Igual llega un día en que una mujer transgénero que vive como tal pueda acceder en las mismas condiciones que una mujer cisgénero al mercado laboral (ya no digo en las mismas condiciones que un hombre cisgénero, que sería lo suyo, que todas las personas estuvieran al mismo nivel). Igual algún día la muerte de una persona transgénero importa tanto como la muerte de una persona cisgénero. Igual algún día una mujer transgénero pueda circular por la calle sin correr el riesgo de ser agredida por el mero hecho de ser, o igual el riesgo de sufrir una agresión llega al mismo nivel que tenemos las mujeres cisgénero, que tampoco es el ideal pero es bastante más bajo.
Mientras no llega ese día, no creo que yo (con todos mis privilegios cisgénero) sea nadie para juzgar a una mujer transgénero que actúa socialmente como hombre. No seré yo quien juzgue que en realidad en realidad no es una mujer transgénero sino un machirulo infiltrado. Y mucho menos seré yo quien coloque su armario al mismo nivel que el abuso de algunos hombres cisgénero, blancos y heterosexuales dentro de círculos feministas.
Luego dirán que los hombres con privilegios de hombres no deben hablar en círculos feministas, sino callar y escuchar. Quizá sería bueno aplicarse el cuento y callar y escuchar en temas de transgenerismo y transexualidad.
Otro tema es que a nadie se le debería permitir poner en práctica abusos machistas. "A nadie" incluye también a las mujeres que actúan como machirulos (aunque no sea lo mismo, aunque no estén en el mismo nivel social que un hombre reconocido socialmente como tal).
jueves, 19 de septiembre de 2013
OITNB, bisexualidad y cosas mías
Orange is the new black es la serie de moda. Tanto, que ya tiene su correspondiente abreviatura: OITNB.
Yo la vi de golpe hace... no sé cuanto. He perdido la noción del tiempo en los últimos meses. Supongo que hace eso, mes y medio o dos meses. Después de que algunas personas me la recomendaran insistentemente. Y aun la tengo atragantada. Tengo claro que es una de las mejores series que he visto. Casi puedo asegurar que me gustó e incluso que me gustó mucho. Y aun así, aun no he sido capaz de procesarla. Me quedó cierta angustia asociada a la serie que aun no he conseguido ni descifrar ni aliviar, y tampoco estoy muy segura de si eso es bueno o malo.
Me propongo hacer lo único que creo que va a ayudarme: escribir. Mentalmente lo estaba haciendo hace un rato y me he encontrado con una dificultad importante y es que me disperso un montón. Hay TANTO a tratar, tantas implicaciones políticas y personales, que veo imposible hacerlo de una tacada, así que iré escribiendo según pueda y según vaya saliendo.
Aviso de que vienen spoilers.
De entrada me quedaré en terreno conocido: la bisexualidad de la protagonista, Piper Chapman (si es que puede llamarse así cuando ella en ningún momento se etiqueta). Posiblemente sea la faceta de ella con la que más me identifico. Y observé ampliamente, muy ampliamente, la constante bifobia del entorno en el que se mueve. Creo que de ser yo, no hubiera tardado mucho en mandar a la mierda a mis dos amantes... En la serie queda muy bien reflejado lo que es la bifobia, aunque desgraciadamente, creo que no se le hace la crítica que merece, no hay ni un solo elemento de contrapunto, ni una sola persona que argumente contra los comentarios bífobos, por supuesto tampoco por parte de ella.
Ejemplos. Larry (el novio) está preocupado por si a ella le da por ponerle los cuernos... Y esto lo verbaliza hablando de si a ella se le ocurrirá "volver a cruzar de acera". Como si fuera cambiando, como si no fuera siempre la misma persona con los mismos gustos.
Y ella (Alex Vause)... Tropecientos comentarios tirándole en cara que se "volviera hetero". Y la amante de la amante, en algún momento llega a decir "las heteros son así, no puedes fiarte de ellas". Supongo que podría decir que esto es "heterodesignación". Me limitaré a comentar que este es el problema de tener una identidad con tan mala prensa incluso entre los sectores con mala prensa. Las personas que deberían usar su identidad para protegerse, la evitan, así que no les queda más remedio que ser consideradas alternativamente cosas que no son: o lesbiana o hetero, no hay más opciones. Y esto las hace (nos hace) más vulnerables a los ataques de ambos lados.
Por otra parte, aquí me toca hablar de privilegios. Del privilegio hetero y de mujer-como-debe-ser. (Y también blanca y también cisgénero, pero de esto escribo más otro día). Privilegios de los que la protagonista se aprovecha conscientemente, por lo menos de entrada. Sobre esto, varias cosas.
- Qué subidón cuando se decide a renunciar al privilegio hetero. A lo grande, discurso (suicida) incluido.
- Y segundo. Lamentablemente, con esta parte también me identifiqué un montón. El privilegio hetero está ahí...
Esto me cuesta especialmente reconocerlo porque a menudo es usado en nuestra contra, en contra de las personas que considerándonos no-heterosexuales, seguimos siendo leídas como heterosexuales en algunos contextos. A mí personalmente es un tema que me ha provocado muchas dudas en muchos momentos y aun no he conseguido encontrar una respuesta a todo. Asumo que si fuera heterosexual sería peor, pero creo que en ese caso no tendría la sensación de traicionar a lxs míxs. O no tanto.
El hecho es que quiera o no, me gustara o no, lo hubiera pedido o no, yo tuve esos privilegios, y en parte los sigo teniendo. Y aquí viene algo peor aun: yo he podido elegir. Odio escribir esto, y creo que he argumentado en contra de ello cientos de veces, pero tal y como ahora veo las cosas, no puedo defender lo contrario.
Argumentaba, por ejemplo, que una no elige de quien se enamora. Pero por otra parte... una sí elige con quien mantiene una relación, o a qué personas quiere tener cerca (quizá una no pueda decidirlo sola, pero es una parte importante de la decisión). Yo elegí durante una temporada estar con un hombre en una relación monógama. Yo puedo saber que la relación no fue tradicional en todos los sentidos, pero también sé que desde un punto de vista exterior, nuestra relación parecía tradicional. Que lo pareciera es suficiente como para tener todos los privilegios de pareja heterosexual. Y yo lo sé, porqué también me he movido por la calle mostrándome como lesbiana (siendo leída como lesbiana) y sé que es completamente distinto, que es mucho más desagradable, que una siente muchísimo más su espacio invadido, su intimidad inexistente. Una siente más el miedo. Ir por la calle con un hombre es como ir con un comodín de inmunidad contra acosadores. Ir con una mujer es lo opuesto, es como "ir provocando".
Cuando empecé a salir con D. (hombre blanco cisgénero y leído como heterosexual, aunque no lo sea) tuve muchas dudas sobre esto. Llegué a plantearme terminar con la relación solo por esto. Como manera de renunciar a estos privilegios (aunque entonces no lo hubiera expresado así). No lo hice, me pareció absurdo renunciar a estar en una historia que me apetecíasolo "solo" por esto.
Incluso aunque lo hubiera hecho... yo habría tenido la posibilidad de elegir. El hecho de que me lo planteara lo demuestra. Tener la posibilidad de elegir ES en sí mismo un privilegio.
A la prota le pasa esto. Llega un punto en el que renuncia a su privilegio heterosexual y pasa a ser leída como lesbiana. Y lo que sucede es que se "gana" la furia de lxs vigilantes del género. Porque tener la posibilidad de permanecer dentro del Sistema y elegir salirse de él es un atentado peor que estar fuera ya de entrada.Y sin embargo esto no anula los privilegios.
Resumiendo, que me alegró mucho ver un personaje principal que fuera no-monosexual (ni hetero ni homo). Que me faltó que fuera un poco más protestona ante los abusos bífobos, que a mí se me hicieron duros de ver por lo reales que son (aunque tengo serias dudas de que a la mayoría de gente esto le haya importado nada). Y que en ciertos sentidos fue como darse de bofetones contra el espejo.
Me faltan un montón de cosas por comentar. Como el choque que me supone enfrentarme a toda una cultura basada en la monogamia, y lo absurda que me parece tantas veces. Como el machismo, tanto de Larry, como de las reclusas (las relaciones que se crean entre ellas), como el generalizado. Y el tema racial, que me chocó que no se tratara con algo más de sensibilidad, aunque no sé si fue solo paranoia mía (necesito leer). Y el tema del género, y no solo por la presencia de un personaje transexual. Y de rebote posiblemente me vaya a otras series y a historias reales... O posiblemente se me olvide buena parte de esto. Y el tema de la locura.... Son taaaantas cosas.
Yo la vi de golpe hace... no sé cuanto. He perdido la noción del tiempo en los últimos meses. Supongo que hace eso, mes y medio o dos meses. Después de que algunas personas me la recomendaran insistentemente. Y aun la tengo atragantada. Tengo claro que es una de las mejores series que he visto. Casi puedo asegurar que me gustó e incluso que me gustó mucho. Y aun así, aun no he sido capaz de procesarla. Me quedó cierta angustia asociada a la serie que aun no he conseguido ni descifrar ni aliviar, y tampoco estoy muy segura de si eso es bueno o malo.
Me propongo hacer lo único que creo que va a ayudarme: escribir. Mentalmente lo estaba haciendo hace un rato y me he encontrado con una dificultad importante y es que me disperso un montón. Hay TANTO a tratar, tantas implicaciones políticas y personales, que veo imposible hacerlo de una tacada, así que iré escribiendo según pueda y según vaya saliendo.
Aviso de que vienen spoilers.
De entrada me quedaré en terreno conocido: la bisexualidad de la protagonista, Piper Chapman (si es que puede llamarse así cuando ella en ningún momento se etiqueta). Posiblemente sea la faceta de ella con la que más me identifico. Y observé ampliamente, muy ampliamente, la constante bifobia del entorno en el que se mueve. Creo que de ser yo, no hubiera tardado mucho en mandar a la mierda a mis dos amantes... En la serie queda muy bien reflejado lo que es la bifobia, aunque desgraciadamente, creo que no se le hace la crítica que merece, no hay ni un solo elemento de contrapunto, ni una sola persona que argumente contra los comentarios bífobos, por supuesto tampoco por parte de ella.
Ejemplos. Larry (el novio) está preocupado por si a ella le da por ponerle los cuernos... Y esto lo verbaliza hablando de si a ella se le ocurrirá "volver a cruzar de acera". Como si fuera cambiando, como si no fuera siempre la misma persona con los mismos gustos.
Y ella (Alex Vause)... Tropecientos comentarios tirándole en cara que se "volviera hetero". Y la amante de la amante, en algún momento llega a decir "las heteros son así, no puedes fiarte de ellas". Supongo que podría decir que esto es "heterodesignación". Me limitaré a comentar que este es el problema de tener una identidad con tan mala prensa incluso entre los sectores con mala prensa. Las personas que deberían usar su identidad para protegerse, la evitan, así que no les queda más remedio que ser consideradas alternativamente cosas que no son: o lesbiana o hetero, no hay más opciones. Y esto las hace (nos hace) más vulnerables a los ataques de ambos lados.
Por otra parte, aquí me toca hablar de privilegios. Del privilegio hetero y de mujer-como-debe-ser. (Y también blanca y también cisgénero, pero de esto escribo más otro día). Privilegios de los que la protagonista se aprovecha conscientemente, por lo menos de entrada. Sobre esto, varias cosas.
- Qué subidón cuando se decide a renunciar al privilegio hetero. A lo grande, discurso (suicida) incluido.
- Y segundo. Lamentablemente, con esta parte también me identifiqué un montón. El privilegio hetero está ahí...
Esto me cuesta especialmente reconocerlo porque a menudo es usado en nuestra contra, en contra de las personas que considerándonos no-heterosexuales, seguimos siendo leídas como heterosexuales en algunos contextos. A mí personalmente es un tema que me ha provocado muchas dudas en muchos momentos y aun no he conseguido encontrar una respuesta a todo. Asumo que si fuera heterosexual sería peor, pero creo que en ese caso no tendría la sensación de traicionar a lxs míxs. O no tanto.
El hecho es que quiera o no, me gustara o no, lo hubiera pedido o no, yo tuve esos privilegios, y en parte los sigo teniendo. Y aquí viene algo peor aun: yo he podido elegir. Odio escribir esto, y creo que he argumentado en contra de ello cientos de veces, pero tal y como ahora veo las cosas, no puedo defender lo contrario.
Argumentaba, por ejemplo, que una no elige de quien se enamora. Pero por otra parte... una sí elige con quien mantiene una relación, o a qué personas quiere tener cerca (quizá una no pueda decidirlo sola, pero es una parte importante de la decisión). Yo elegí durante una temporada estar con un hombre en una relación monógama. Yo puedo saber que la relación no fue tradicional en todos los sentidos, pero también sé que desde un punto de vista exterior, nuestra relación parecía tradicional. Que lo pareciera es suficiente como para tener todos los privilegios de pareja heterosexual. Y yo lo sé, porqué también me he movido por la calle mostrándome como lesbiana (siendo leída como lesbiana) y sé que es completamente distinto, que es mucho más desagradable, que una siente muchísimo más su espacio invadido, su intimidad inexistente. Una siente más el miedo. Ir por la calle con un hombre es como ir con un comodín de inmunidad contra acosadores. Ir con una mujer es lo opuesto, es como "ir provocando".
Cuando empecé a salir con D. (hombre blanco cisgénero y leído como heterosexual, aunque no lo sea) tuve muchas dudas sobre esto. Llegué a plantearme terminar con la relación solo por esto. Como manera de renunciar a estos privilegios (aunque entonces no lo hubiera expresado así). No lo hice, me pareció absurdo renunciar a estar en una historia que me apetecía
Incluso aunque lo hubiera hecho... yo habría tenido la posibilidad de elegir. El hecho de que me lo planteara lo demuestra. Tener la posibilidad de elegir ES en sí mismo un privilegio.
A la prota le pasa esto. Llega un punto en el que renuncia a su privilegio heterosexual y pasa a ser leída como lesbiana. Y lo que sucede es que se "gana" la furia de lxs vigilantes del género. Porque tener la posibilidad de permanecer dentro del Sistema y elegir salirse de él es un atentado peor que estar fuera ya de entrada.Y sin embargo esto no anula los privilegios.
Resumiendo, que me alegró mucho ver un personaje principal que fuera no-monosexual (ni hetero ni homo). Que me faltó que fuera un poco más protestona ante los abusos bífobos, que a mí se me hicieron duros de ver por lo reales que son (aunque tengo serias dudas de que a la mayoría de gente esto le haya importado nada). Y que en ciertos sentidos fue como darse de bofetones contra el espejo.
Me faltan un montón de cosas por comentar. Como el choque que me supone enfrentarme a toda una cultura basada en la monogamia, y lo absurda que me parece tantas veces. Como el machismo, tanto de Larry, como de las reclusas (las relaciones que se crean entre ellas), como el generalizado. Y el tema racial, que me chocó que no se tratara con algo más de sensibilidad, aunque no sé si fue solo paranoia mía (necesito leer). Y el tema del género, y no solo por la presencia de un personaje transexual. Y de rebote posiblemente me vaya a otras series y a historias reales... O posiblemente se me olvide buena parte de esto. Y el tema de la locura.... Son taaaantas cosas.
sábado, 31 de agosto de 2013
Aprendizajes
Durante muchos años no quise salir del armario antes mis hermanxs pequeñxs. No quería que su padre me acusara de "haberlxs convertido" si algunx de ellxs luego "salía" LGTB+. Aun así trate de ser lo que yo consideraba una influencia positiva. No sé cuanto hace desde que me cansé de no poder contarles mi vida y les dije que era bisexual.
Hoy también les he hablado de poliamor. Hoy les he hablado de muchas cosas. Hoy me han preguntado si todos mis amigos son gays y les he dicho que sí. También les de contado que tengo ganas de ligar y que no sé como hacerlo porque nunca aprendí a hacerlo. Y cuando se han ofrecido a presentarme a gente, les he dicho que a parte del detalle de la edad (que para mí sigue siendo importante, aunque esta es otra historia), estaba el punto de que difícilmente podrían presentarme a nadie que cumpliera mis prerequisitos. Les he contado que hace años llegué a la conclusión de que nunca estaría con un hombre porque no creía que fuera posible conocer a uno que me pareciera tolerable, y que en el improbable caso de que llegara a encontrarlo, pensaba que lo más probable era que él también fuera bisexual. Cosas de la vida, eso fue lo que pasó. No sé si les había dicho que él también es bisexual.
También les he contado mi teoría casera de que dos tercios de las mujeres tienen el potencial de sentirse atraídas por otras mujeres. Supongo que ahora si algún día alguien me acusa de "convertirlxs" podrán hacerlo con fundamento. Y lo prefiero así, porque creo que es algo positivo poner en duda algo tan básico como la propia orientación sexual. No quiero que mis hermanxs pasen toda su vida sin conocer a fondo esa faceta de su vida. Así que creo que ayudarles a dudar es enriquecerlxs.
También me han preguntado si todas mis amigas son gays. Y les he dicho que sí, pero... Pero no sé si se puede decir que ahora mismo tenga amigas, no sé tener amigas. Y luego en algún momento hemos hablado de la tensión sexual con las amigas. Un problema que tengo... desde siempre. Y luego me han dicho, "claro, por eso solo tienes amigos gays", y les he respondido que sí, que claro, que es así. Y les he hablado de ella y les he dicho que no les recomiendo intentar nada con una amistad. Y me han dicho "pues yo conozco todo un grupo de amigos que se han liado todos con todos y siguen siendo amigos". Y me he quedado pensativa... Y no les he dicho lo que pensaba porque aun duele demasiado.
Cuando hemos hablado de poliamor y les he dicho que en realidad sí que tengo una relación, me han preguntado que por qué quiero ligar entonces. Cuando alguien me hace preguntas tan fuera de lugar la mayoría de veces no sé reaccionar como corresponde, que es diciendo que esa pregunta no tiene sentido. Qué relación tendrá una cosa con la otra. Quiero ligar porque eso es lo que me apetece en este momento de mi vida. Pero eso no he sabido decirlo, claro. Y aun así ha estado bien hablar con ellxs de este tema y contarles una faceta de mi vida que considero tan importante ahora mismo.
También hemos hablado de amistades frikis. Y les he hablado de otra de mis teorías, por la cual todos mis amigos, además de ser gays (u otras opciones distintas a la heterosexualidad), también son frikis. Y es la de que las personas frikis, a diferencia de las no-frikis, son más tolerantes con el autismo ajeno. Y otras formas de rarezas. En mi mente hay toda una corriente de pensamiento relacionando la temática queer con la temática friki. La primera vez que me hablaron del orgullo friki me reí, pero luego caí en que tiene todo el sentido del mundo. No solo se suicidan adolescentes LGTB+ por el acoso en el colegio y/o instituto. También lo hacen muchas personas frikis. Y personas que son frikis y LGTB+ a la vez. Lo que me sorprende es no haber leído nada sobre esta intersección en particular.
Tengo la impresión de que en el último mes he envejecido un año entero. He vuelto a poner en práctica eso de que llegado el momento haces lo que hace falta y dejas de plantearte si da pereza, si te da miedo y tantas otras cosas. Peor es la alternativa de no hacerlo. Una vez más, tengo clarísimo que los seres humanos nos adaptamos muchísimo más de lo que la mayoría de gente piensa (por lo menos entre la parte de población que conozco, que no es muy representativa). Lo mejor de haberme encontrado en las circunstancias difíciles en las que me he encontrado a lo largo de los años es haber aprendido esto.
Hoy también les he hablado de poliamor. Hoy les he hablado de muchas cosas. Hoy me han preguntado si todos mis amigos son gays y les he dicho que sí. También les de contado que tengo ganas de ligar y que no sé como hacerlo porque nunca aprendí a hacerlo. Y cuando se han ofrecido a presentarme a gente, les he dicho que a parte del detalle de la edad (que para mí sigue siendo importante, aunque esta es otra historia), estaba el punto de que difícilmente podrían presentarme a nadie que cumpliera mis prerequisitos. Les he contado que hace años llegué a la conclusión de que nunca estaría con un hombre porque no creía que fuera posible conocer a uno que me pareciera tolerable, y que en el improbable caso de que llegara a encontrarlo, pensaba que lo más probable era que él también fuera bisexual. Cosas de la vida, eso fue lo que pasó. No sé si les había dicho que él también es bisexual.
También les he contado mi teoría casera de que dos tercios de las mujeres tienen el potencial de sentirse atraídas por otras mujeres. Supongo que ahora si algún día alguien me acusa de "convertirlxs" podrán hacerlo con fundamento. Y lo prefiero así, porque creo que es algo positivo poner en duda algo tan básico como la propia orientación sexual. No quiero que mis hermanxs pasen toda su vida sin conocer a fondo esa faceta de su vida. Así que creo que ayudarles a dudar es enriquecerlxs.
También me han preguntado si todas mis amigas son gays. Y les he dicho que sí, pero... Pero no sé si se puede decir que ahora mismo tenga amigas, no sé tener amigas. Y luego en algún momento hemos hablado de la tensión sexual con las amigas. Un problema que tengo... desde siempre. Y luego me han dicho, "claro, por eso solo tienes amigos gays", y les he respondido que sí, que claro, que es así. Y les he hablado de ella y les he dicho que no les recomiendo intentar nada con una amistad. Y me han dicho "pues yo conozco todo un grupo de amigos que se han liado todos con todos y siguen siendo amigos". Y me he quedado pensativa... Y no les he dicho lo que pensaba porque aun duele demasiado.
Cuando hemos hablado de poliamor y les he dicho que en realidad sí que tengo una relación, me han preguntado que por qué quiero ligar entonces. Cuando alguien me hace preguntas tan fuera de lugar la mayoría de veces no sé reaccionar como corresponde, que es diciendo que esa pregunta no tiene sentido. Qué relación tendrá una cosa con la otra. Quiero ligar porque eso es lo que me apetece en este momento de mi vida. Pero eso no he sabido decirlo, claro. Y aun así ha estado bien hablar con ellxs de este tema y contarles una faceta de mi vida que considero tan importante ahora mismo.
También hemos hablado de amistades frikis. Y les he hablado de otra de mis teorías, por la cual todos mis amigos, además de ser gays (u otras opciones distintas a la heterosexualidad), también son frikis. Y es la de que las personas frikis, a diferencia de las no-frikis, son más tolerantes con el autismo ajeno. Y otras formas de rarezas. En mi mente hay toda una corriente de pensamiento relacionando la temática queer con la temática friki. La primera vez que me hablaron del orgullo friki me reí, pero luego caí en que tiene todo el sentido del mundo. No solo se suicidan adolescentes LGTB+ por el acoso en el colegio y/o instituto. También lo hacen muchas personas frikis. Y personas que son frikis y LGTB+ a la vez. Lo que me sorprende es no haber leído nada sobre esta intersección en particular.
Tengo la impresión de que en el último mes he envejecido un año entero. He vuelto a poner en práctica eso de que llegado el momento haces lo que hace falta y dejas de plantearte si da pereza, si te da miedo y tantas otras cosas. Peor es la alternativa de no hacerlo. Una vez más, tengo clarísimo que los seres humanos nos adaptamos muchísimo más de lo que la mayoría de gente piensa (por lo menos entre la parte de población que conozco, que no es muy representativa). Lo mejor de haberme encontrado en las circunstancias difíciles en las que me he encontrado a lo largo de los años es haber aprendido esto.
domingo, 14 de julio de 2013
Bisexualidad y TV3
Hace unos años, en el programa de la mañana de la televisión catalana, Els matins, tuvieron una salida que no sé a cuento de qué venía. "La bisexualidad no existe". Dos mujeres reafirmándose la una a la otra en esa "gran verdad". Supongo que les debió parecer la afirmación más gayfriendly del mundo. No he encontrado ningún vídeo, pero fueron varios episodios bífobos. La primera de la que tengo constancia, el 13 de febrero de 2006, discusión entre Helena Melero y Pilar Rahola. Unos meses más tarde, el 11 de octubre, durante una tertulia (de nuevo con Helena Melero) entre varias personas vuelven a menospreciar al bisexualidad. Y el 12 de octubre, vuelve a caer alguna perla.
Estos son los episodios de los que tengo constancia. Aunque por lo que me dijeron, tanto antes como más tarde (años más tarde), hubo momentos parecidos en el mismo programa.
Y ahora no salgo de mi sorpresa. La misma Helena Melero casi casi parece bi-friendly (este es un vídeo del 20 de junio). No es la primera vez que fueron personas bisexuales a explicar su experiencia, pero quizá sí la primera en la que las preguntas eran razonablemente respetuosas y en la que previamente se habían entrevistado con una periodista del programa (que también interviene en la tertulia). Y, para más sorpresa, hasta hablan de otras orientaciones, como la pansexualidad, y otras identidades de género más allá de hombre-mujer, con la demoledora frase de "es que ahora se ha abierto mucho este tema". Sí, ahora.
Años atrás, también en la televisión catalana, pero en otros programas, ya se había tratado el tema de un modo más... cómo decirlo... ¿empático? En el programa Sexes (que se emitía de noche y avisando de que era para mayores de 18 años), en diciembre de 2005, hicieron un reportaje sobre bisexualidad, aunque parece que el vídeo ha desaparecido de la web. Tampoco me gustaba mucho. Reafirmaba el tópico del hombre bisexual que está casado con una mujer pero le pone los cuernos con algunos hombres, a los que solo busca para follar.
El vídeo que parece que por ahora sí que está es el de "Tot s'hi val" (marzo de 2007), del programa Entrelínies, y donde entre otras aparece Itziar Ziga (defendiendo una posición con la que no estoy nada de acuerdo, por cierto). Este me gustó bastante más, porque es el seguimiento de tres personas que hablan de cómo lo viven, sin pretender ser "casos representativos", con lo que refleja más la diversidad de maneras de vivir no-monosexuales. Lo que menos me gusta es el título. "Tot s'hi val" ("Todo vale") creo que no se corresponde en absoluto con lo que es la bisexualidad o la no-monosexualidad. Cuando lo emitieron y lo hablamos entre personas bisexuales, algunas se quejaron de que daba una imagen demasiado promiscua. Es posible, pero si esas fueron las personas que voluntariamente salieron en el programa y resulta que vivían así, tampoco se puede pedir otra cosa. Y más teniendo en cuenta que las mismas personas que se quejaban habían tenido la oportunidad de ofrecerse a aparecer y la habían rechazado.
Como es obvio, esto no es un repaso exhaustivo sobre todo lo que ha emitido la TV3 sobre la bisexualidad. Lo que me gusta es ver la evolución. Me ayuda a pensar que algo de lo que hice sirvió de algo, por poco que fuera.
miércoles, 10 de julio de 2013
Homofobia policial
Han pasado días, pero hay gente que no se enteró. Hablo de la redada en locales LGTB+ del Raval (Barcelona). Esos que no son del gayxample. Lo leí primero en eldiario.es. Luego he ido leyendo más cosas en lugares distintos, siempre con la duda persistente de qué es lo que buscaban los mossos (policía de Cataluña). De personas que lo vivieron en directo, aquí y aquí. Por internet hay bastante más publicado, pero tampoco creo que sea buena idea sobresaturar. Lo importante es que se difunda, que sepamos lo que hay.
miércoles, 3 de julio de 2013
28J
Sábado. He quedado para comer con unos amigos. Vamos a algún lugar de la zona antigua de Barcelona. Supongo que debería saber el barrio, pero nunca he conseguido saber cuándo estoy en el Born, cuando en el Raval o en el Gòtic. En cuanto empiezo a andar por las callejuelas, me pierdo.
Después de comer nos separamos. Unos se van al Pride y tienen que ir con tiempo porque subirán a una carroza. El resto vamos hacia plaza Universitat, donde arranca la manifestación organizada por la Comisión Unitaria por el 28J. Vamos temprano, demasiado. El sol es horrible y en toda la plaza apenas hay alguna minisombra de algún arbolillo. Hay música. Bueno, no es eso lo que dice mi cabeza, pero no soy crítica de música, así que mejor lo dejamos así.
Hay altavoces repartidos por la plaza. El volumen supera con mucho mi nivel de dolor. En total paso aproximadamente hora y media en la plaza. Hora y media de tortura auditiva. Al principio odio eso que he llamado música, pero más tarde la echo de menos. No sé si se supone que leen monólogos o poesía que no entiendo. Tampoco soy capaz de escuchar. Intento olvidar que tengo alguna capacidad auditiva. Sospecho que en otro contexto y a otro volumen quizá hasta los disfrutaría. Otras personas de mi alrededor no le dan ni el beneficio de la duda.
Mis amigos apenas se están por ahí unos minutos. Tienen sobradamente claro que no les va a gustar nada de lo que puede ofrecerles esa plaza. Experiencia ganada en años anteriores.
Para mí, el momento culminante llega cuando una mujer desde el escenario empieza a gritarme que quiere una novia muy bollera. Supongo que debería apreciar su obra como la quintaesencia de lo queer. Yo solo oigo "quiero una novia que no sea nada parecida a ti, porque a ti te gustan los tíos y eso te descarta para cualquier relación que pueda valer la pena". Por lo menos tengo alguien cerca a alguien con quien comentarlo. Y de paso, enumeramos los distintos mitos del amor romántico a los que da voz. No, lo siento, ni me parece queer, ni me parece feminista, ni creo que me aporte nada bueno.
De tan alternativo que es todo, que me parece lo mismo de siempre pero con más agresividad. Si leyera esto en un comentario ajeno, en caso de poder, le daría al botón de "negativo". Porque si es alternativo, algo bueno tiene que tener, ¿no? Pero soy incapaz de verlo. Solo percibo rechazo. Violencia que no me empodera sino que me ataca. Será el dolor por el sonido. Será el calor. Será que odio ver la plaza vacía cuando empieza la manifestación más reivindicativa que se hace en Barcelona por el 28J.
Cuando empieza la mani, me voy. Sola. Voy pensando sobre ello. Me siento mal. Traidora. Hago mi particular recorrido, ni el de la Comisión Unitaria ni el del Pride. Asco. En lo único en lo que se ponen de acuerdo es en excluirme.
Intento perderme por las calles, pero como siempre, me acabo encontrando. Decido ir a Plaza España, donde hay la celebración del Pride. Por lo menos verlo. Ninguno de los años anteriores me he acercado a esa celebración. Pienso en homonormatividad. Tengo ganas de rendirme. Y llorar. Pienso que hace nada volví a enviar un currículum a una empresa en la que no quiero trabajar. Normatividad. ¿Para qué? ¿Para qué tanto esfuerzo?
Muchos chicos jóvenes. Mucha gente. Muchos colores, muy poca ropa. Y también, pocas mujeres. Y casi juraría que no vi ni un maldito cuerpo feo. Me da asco tanta belleza y tanta perfección de mierda. ¿Cómo va a ser esa mi revolución?
En las entradas y salidas de la "zona gay" hay unas bonitas vallas y unos simpáticos seguratas. Al pasar a su lado me planteo si están para evitar la entrada o para evitar la salida. Sí, claro, podemos hacer mucha fiesta, y mucha reivindicación, pero sin salir del área de seguridad. Viva las manifestaciones posmodernas.
Sentada en las escaleras de Montjuïc pienso muchas cosas. En el vértigo que siento. En si no sería mejor que las dos manis se juntaran. En por qué nunca encuentro mi sitio. En cuántas de las personas que veo más abajo saben que existe otra manifestación en otro punto de Barcelona, y en si no han ido por ignorancia o por conocimiento. En dónde están las mujeres. Y en si algún día encontraré alguna con la que sea capaz de mantener una relación de pareja.
Después de comer nos separamos. Unos se van al Pride y tienen que ir con tiempo porque subirán a una carroza. El resto vamos hacia plaza Universitat, donde arranca la manifestación organizada por la Comisión Unitaria por el 28J. Vamos temprano, demasiado. El sol es horrible y en toda la plaza apenas hay alguna minisombra de algún arbolillo. Hay música. Bueno, no es eso lo que dice mi cabeza, pero no soy crítica de música, así que mejor lo dejamos así.
Hay altavoces repartidos por la plaza. El volumen supera con mucho mi nivel de dolor. En total paso aproximadamente hora y media en la plaza. Hora y media de tortura auditiva. Al principio odio eso que he llamado música, pero más tarde la echo de menos. No sé si se supone que leen monólogos o poesía que no entiendo. Tampoco soy capaz de escuchar. Intento olvidar que tengo alguna capacidad auditiva. Sospecho que en otro contexto y a otro volumen quizá hasta los disfrutaría. Otras personas de mi alrededor no le dan ni el beneficio de la duda.
Mis amigos apenas se están por ahí unos minutos. Tienen sobradamente claro que no les va a gustar nada de lo que puede ofrecerles esa plaza. Experiencia ganada en años anteriores.
Para mí, el momento culminante llega cuando una mujer desde el escenario empieza a gritarme que quiere una novia muy bollera. Supongo que debería apreciar su obra como la quintaesencia de lo queer. Yo solo oigo "quiero una novia que no sea nada parecida a ti, porque a ti te gustan los tíos y eso te descarta para cualquier relación que pueda valer la pena". Por lo menos tengo alguien cerca a alguien con quien comentarlo. Y de paso, enumeramos los distintos mitos del amor romántico a los que da voz. No, lo siento, ni me parece queer, ni me parece feminista, ni creo que me aporte nada bueno.
De tan alternativo que es todo, que me parece lo mismo de siempre pero con más agresividad. Si leyera esto en un comentario ajeno, en caso de poder, le daría al botón de "negativo". Porque si es alternativo, algo bueno tiene que tener, ¿no? Pero soy incapaz de verlo. Solo percibo rechazo. Violencia que no me empodera sino que me ataca. Será el dolor por el sonido. Será el calor. Será que odio ver la plaza vacía cuando empieza la manifestación más reivindicativa que se hace en Barcelona por el 28J.
Cuando empieza la mani, me voy. Sola. Voy pensando sobre ello. Me siento mal. Traidora. Hago mi particular recorrido, ni el de la Comisión Unitaria ni el del Pride. Asco. En lo único en lo que se ponen de acuerdo es en excluirme.
Intento perderme por las calles, pero como siempre, me acabo encontrando. Decido ir a Plaza España, donde hay la celebración del Pride. Por lo menos verlo. Ninguno de los años anteriores me he acercado a esa celebración. Pienso en homonormatividad. Tengo ganas de rendirme. Y llorar. Pienso que hace nada volví a enviar un currículum a una empresa en la que no quiero trabajar. Normatividad. ¿Para qué? ¿Para qué tanto esfuerzo?
Muchos chicos jóvenes. Mucha gente. Muchos colores, muy poca ropa. Y también, pocas mujeres. Y casi juraría que no vi ni un maldito cuerpo feo. Me da asco tanta belleza y tanta perfección de mierda. ¿Cómo va a ser esa mi revolución?
En las entradas y salidas de la "zona gay" hay unas bonitas vallas y unos simpáticos seguratas. Al pasar a su lado me planteo si están para evitar la entrada o para evitar la salida. Sí, claro, podemos hacer mucha fiesta, y mucha reivindicación, pero sin salir del área de seguridad. Viva las manifestaciones posmodernas.
Sentada en las escaleras de Montjuïc pienso muchas cosas. En el vértigo que siento. En si no sería mejor que las dos manis se juntaran. En por qué nunca encuentro mi sitio. En cuántas de las personas que veo más abajo saben que existe otra manifestación en otro punto de Barcelona, y en si no han ido por ignorancia o por conocimiento. En dónde están las mujeres. Y en si algún día encontraré alguna con la que sea capaz de mantener una relación de pareja.
viernes, 28 de junio de 2013
Bifobia y LGTB
El otro día hablaba de cosas que me hacen querer declararme lesbiana. Hoy, cosas que hacen que no quiera usar esa etiqueta. Resumiendo: me niego a renegar de los hombres y los cuerpos masculinos. Si ese es el precio de ser aceptada entre lesbianas, yo no voy a pagarlo. Porque no hay ninguna necesidad, y quien crea que sí, no me esta aceptando en algo esencial de mi persona.
Ella* lo contó muy bien, es esta manía de creer que porque algo te guste mucho mucho, tienes que despreciar el resto de cosas que también puedan gustarte. Es como cuando llega la hora de los postres y tienes para elegir entre delicias varias, y sabes que no vas a ser capaz de comer más de una... Aunque en ese momento te quedes con una, ¿puedes no preguntarte cómo eran el resto? Yo no, y eso no me priva del placer casi orgásmico con el postre elegido. (Y ya dejo el ejemplo, que me está entrando hambre).
Esto es lo que pasa al hablar de sexo entre mujeres con otras mujeres que tienen sexo con mujeres. Si alguna de ellas también ha estado con hombres, automáticamente pasa a devaluar completamente el sexo con ellos. Y yo protesto. Protesto porque el sexo con una mujer puede ser maravilloso, pero es que con un hombre también. Y será distinto, no sigo que no. Pero distinto no significa peor.
Leo este artículo y, cosas raras mías, me da por pensar en el sexo con un hombre sin penetración. Porque el artículo no entra a valorarlo, pero del mismo planteamiento surge también esta pregunta: ¿sin con un hombre no hay penetración no es sexo, no es follar? ¿Son solo "preliminares"? Y pienso que para mí el concepto de "preliminares" ya no tiene sentido. Pienso que ahora me gustaría investigar mucho más sobre este tema, sexo sin penetración con un hombre. Investigar poniéndolo en práctica, se entiende. Es una de esas cosas que una no se la plantea, estar con un hombre = penetración. Y quizá no, y quizá también él quiere probar otras cosas. Y quizá él tampoco quiere la presión de "tener que estar a la altura".
Si me lo planteo tan tarde es por una razón sencilla, yo sí disfruto con la penetración. Es otra de esas cosas que se dicen con tanta frecuencia que casi llego a creérmela, dicen que si no hay estimulación continua del clítoris, no es posible el orgasmo. Y eso estoy segura de que es cierto para muchas mujeres, pero desde luego no para todas. Porque yo puedo tener unos orgasmos estupendos solo con penetración. Igual que puedo tenerlos sin ella, solo con otro tipo de prácticas. Y no veo porque debería extrañar esto... si muchas mujeres afirman haber tenido orgasmos incluso sin ningún tipo de estimulación genital. Primero proclaman que cada mujer es un mundo, y a continuación me dicen que no puedo sentir cosas que sí que siento.
El sexo hetero está hiper-representado. El sexo entre mujeres es lo opuesto, sigue teniendo algo de prohibido. Eso a veces se hace duro. Y precisamente por eso, cada vez que lo encuentro, sea en una representación sea en la realidad, me viene la sensación de placer secreto, que lo hace más especial. Seguramente por esto, por lo especial que es para mí el tema de las relaciones entre mujeres, me resulta tan triste que me excluyan.
El otro día me hablaban de una chica bisexual que había decidido salir solo con personas bisexuales. Esto es lo que pasa cuando no se trata la temática de la bisexualidad con un poco de atención y respeto. Que una acaba rebotada, harta de ser invisible o hasta de que la insulten. Y es que una lee un manifiesto como éste, y solo puede llegar a una conclusión: no quieren que esté con ellas. Aunque yo también esté harta de comportamientos lesbófobos, aunque a mí también me afecten, aunque a mí también me discriminen.
Mi gran suerte, hace ya bastantes años, fue ir a parar a Sin Vergüenza y no a cualquier otra asociación. Porque allí había activistas por la bisexualidad, y fue gracias a esas personas que pude sentirme cómoda siendo como soy. ¿Qué habría pasado de ir a una de tantas asociaciones donde las lesbianas menosprecian a las bisexuales? No hace falta imaginar mucho, porque he conocido a varias personas (hombres, mujeres y trans) a las que les ha pasado esto. La principal consecuencia es que se alarga mucho más el proceso de autoaceptación y que la persona se queda en una posición mucho más vulnerable. Si las asociaciones LGTB, que son las que en teoría deberían defenderte cuando nadie más lo hace, son las que te atacan, ¿a quien acudes? Puede que empieces a dar tumbos de un lugar a otro, buscando un espacio más propicio. Puede que seas una persona dura y te quedes a pelear para conseguir espacios para las personas bisexuales. Puede que intentes negarte a ti mismx y te metas en un nuevo armario... donde aguantes un tiempo, hasta que el cuerpo dice basta, porque negarse a unx mismx hiere en lo más profundo. Puede que intentes adaptarte sin hacer ninguna de las anteriores... y te encuentres con un rechazo brutal, incluso por parte de personas que decían que te amaban; puede que hasta lleguen a la agresión física.
Por todo esto, yo seguiré llevando orgullosamente la bandera bisexual.
* Ella es lesbiana. No política, porque políticamente es casi bisexual, sino lesbiana de las que sienten cero atracción hacia los hombres. Es oírla hablar sobre bisexualidad y se me cae la baba; incluso más que cuando veo una persona que viene de lugares lejanos hablando en catalán.
** En capítulos anteriores... Ya hablé una vez de bifobia. Y en otra ocasión dije que me estaba planteando usar la etiqueta de pansexual.
Ella* lo contó muy bien, es esta manía de creer que porque algo te guste mucho mucho, tienes que despreciar el resto de cosas que también puedan gustarte. Es como cuando llega la hora de los postres y tienes para elegir entre delicias varias, y sabes que no vas a ser capaz de comer más de una... Aunque en ese momento te quedes con una, ¿puedes no preguntarte cómo eran el resto? Yo no, y eso no me priva del placer casi orgásmico con el postre elegido. (Y ya dejo el ejemplo, que me está entrando hambre).
Esto es lo que pasa al hablar de sexo entre mujeres con otras mujeres que tienen sexo con mujeres. Si alguna de ellas también ha estado con hombres, automáticamente pasa a devaluar completamente el sexo con ellos. Y yo protesto. Protesto porque el sexo con una mujer puede ser maravilloso, pero es que con un hombre también. Y será distinto, no sigo que no. Pero distinto no significa peor.
Leo este artículo y, cosas raras mías, me da por pensar en el sexo con un hombre sin penetración. Porque el artículo no entra a valorarlo, pero del mismo planteamiento surge también esta pregunta: ¿sin con un hombre no hay penetración no es sexo, no es follar? ¿Son solo "preliminares"? Y pienso que para mí el concepto de "preliminares" ya no tiene sentido. Pienso que ahora me gustaría investigar mucho más sobre este tema, sexo sin penetración con un hombre. Investigar poniéndolo en práctica, se entiende. Es una de esas cosas que una no se la plantea, estar con un hombre = penetración. Y quizá no, y quizá también él quiere probar otras cosas. Y quizá él tampoco quiere la presión de "tener que estar a la altura".
Si me lo planteo tan tarde es por una razón sencilla, yo sí disfruto con la penetración. Es otra de esas cosas que se dicen con tanta frecuencia que casi llego a creérmela, dicen que si no hay estimulación continua del clítoris, no es posible el orgasmo. Y eso estoy segura de que es cierto para muchas mujeres, pero desde luego no para todas. Porque yo puedo tener unos orgasmos estupendos solo con penetración. Igual que puedo tenerlos sin ella, solo con otro tipo de prácticas. Y no veo porque debería extrañar esto... si muchas mujeres afirman haber tenido orgasmos incluso sin ningún tipo de estimulación genital. Primero proclaman que cada mujer es un mundo, y a continuación me dicen que no puedo sentir cosas que sí que siento.
El sexo hetero está hiper-representado. El sexo entre mujeres es lo opuesto, sigue teniendo algo de prohibido. Eso a veces se hace duro. Y precisamente por eso, cada vez que lo encuentro, sea en una representación sea en la realidad, me viene la sensación de placer secreto, que lo hace más especial. Seguramente por esto, por lo especial que es para mí el tema de las relaciones entre mujeres, me resulta tan triste que me excluyan.
El otro día me hablaban de una chica bisexual que había decidido salir solo con personas bisexuales. Esto es lo que pasa cuando no se trata la temática de la bisexualidad con un poco de atención y respeto. Que una acaba rebotada, harta de ser invisible o hasta de que la insulten. Y es que una lee un manifiesto como éste, y solo puede llegar a una conclusión: no quieren que esté con ellas. Aunque yo también esté harta de comportamientos lesbófobos, aunque a mí también me afecten, aunque a mí también me discriminen.
Mi gran suerte, hace ya bastantes años, fue ir a parar a Sin Vergüenza y no a cualquier otra asociación. Porque allí había activistas por la bisexualidad, y fue gracias a esas personas que pude sentirme cómoda siendo como soy. ¿Qué habría pasado de ir a una de tantas asociaciones donde las lesbianas menosprecian a las bisexuales? No hace falta imaginar mucho, porque he conocido a varias personas (hombres, mujeres y trans) a las que les ha pasado esto. La principal consecuencia es que se alarga mucho más el proceso de autoaceptación y que la persona se queda en una posición mucho más vulnerable. Si las asociaciones LGTB, que son las que en teoría deberían defenderte cuando nadie más lo hace, son las que te atacan, ¿a quien acudes? Puede que empieces a dar tumbos de un lugar a otro, buscando un espacio más propicio. Puede que seas una persona dura y te quedes a pelear para conseguir espacios para las personas bisexuales. Puede que intentes negarte a ti mismx y te metas en un nuevo armario... donde aguantes un tiempo, hasta que el cuerpo dice basta, porque negarse a unx mismx hiere en lo más profundo. Puede que intentes adaptarte sin hacer ninguna de las anteriores... y te encuentres con un rechazo brutal, incluso por parte de personas que decían que te amaban; puede que hasta lleguen a la agresión física.
Por todo esto, yo seguiré llevando orgullosamente la bandera bisexual.
* Ella es lesbiana. No política, porque políticamente es casi bisexual, sino lesbiana de las que sienten cero atracción hacia los hombres. Es oírla hablar sobre bisexualidad y se me cae la baba; incluso más que cuando veo una persona que viene de lugares lejanos hablando en catalán.
** En capítulos anteriores... Ya hablé una vez de bifobia. Y en otra ocasión dije que me estaba planteando usar la etiqueta de pansexual.
jueves, 27 de junio de 2013
Transfobia
Contexto: una charla sobre LGTB-fobia (homofobia, lesbofobia, transfobia, bifobia y otras fobias del mismo estilo), con varixs ponentes.
Una persona del público pregunta por los posibles problemas en la adopción o en la creación de familias. Empieza respondiendo una lesbiana. Luego un gay. Y luego salta la mujer transexual y dice que ella eso ni se lo plantea, que como socialmente se la considera una enferma, no tiene opción de adoptar, que como mucho se conformará con sobrinos, las hijas de un vecino, o con un perrito.
La gente ríe.
Algo me hace crack. Ni siquiera se lo preguntaban a ella. Ni siquiera nadie se lo plantea.
Lo de la T es tantísimo más grave, que hablar de LGB-fobia al lado de la transfobia es casi insultante.
Una persona del público pregunta por los posibles problemas en la adopción o en la creación de familias. Empieza respondiendo una lesbiana. Luego un gay. Y luego salta la mujer transexual y dice que ella eso ni se lo plantea, que como socialmente se la considera una enferma, no tiene opción de adoptar, que como mucho se conformará con sobrinos, las hijas de un vecino, o con un perrito.
La gente ríe.
Algo me hace crack. Ni siquiera se lo preguntaban a ella. Ni siquiera nadie se lo plantea.
Lo de la T es tantísimo más grave, que hablar de LGB-fobia al lado de la transfobia es casi insultante.
miércoles, 19 de junio de 2013
Esas pequeñas cosas...
Me dijo que me acercara con un gesto. Típico de "vamos a hablar de confidencias". A menudo este tipo de situaciones habían acabado con que me regalaba unas galletas de chocolate y me dijera lo guapa que era yo. Cosas de abuelas. Pero esa vez no. Esa vez le dio por preguntarme si estaba embarazada. Y cuando le dije que no, se enfadó. Y con la voz en alto, para que todo el mundo lo oyera, me preguntó si es que estábamos "averiados". Al parecer, que no tuviera hijxs para ella me situaba casi en la misma categoría moral que si le hubiera dicho que me dedicaba a la prostitución. Incluso por debajo de tener descendencia con un negro. Aunque supongo que aun hubiera sido peor que le dijera que iba a procrear con una mujer...
La excusa es fácil "estaba demente". Bueno, en el mejor de los casos, la edad solo hacía que dijera lo que pensaba. Como esa vez que hablábamos del piso en el que yo tenía una habitación y me preguntó por mis "compañerAs de piso". Y yo le dije que había un chico. Y soltó algo así como que cada noche tenía una para elegir... La siguiente vez que me preguntó por mis "compañerAs" no la corregí, me limité a un "muy bien" acompañado de una gran sonrisa.
Aquí dirás "cosas de abuelas". Y yo me acordaré de la vez que uno de mis primos, de mi edad, dijo que quería hacer recogida de firmas en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo. Y su madre lo apoyó. O me acordaré de esas veces en las que escuché comentarios a favor del "orgullo heterosexual" entre distintas personas de la misma familia. O de la vez que hablaban de "curar lesbianas" consiguiendo que les gustaran los hombres, como si así se les fuera a pasar lo de que les gustaran las mujeres.
Y por fin, reconoceré que me jodía un montón que me preguntaran por él cuando marchó por trabajo. Cada vez que me encontraba a alguien, en vez de preguntarme como estaba yo, me preguntaban como estaba él. Que cómo lo llevaba, que debía estar muy solo... Alguna persona llegó a regañarme diciendo que procurara que no se sintiera demasiado solo. Él. Siempre él.
Supongo que no se daban cuenta de lo contraproducente que era todo esto. Con cada una de estas, a mí solo me apetecía llevar una vida completamente lésbica.
La excusa es fácil "estaba demente". Bueno, en el mejor de los casos, la edad solo hacía que dijera lo que pensaba. Como esa vez que hablábamos del piso en el que yo tenía una habitación y me preguntó por mis "compañerAs de piso". Y yo le dije que había un chico. Y soltó algo así como que cada noche tenía una para elegir... La siguiente vez que me preguntó por mis "compañerAs" no la corregí, me limité a un "muy bien" acompañado de una gran sonrisa.
Aquí dirás "cosas de abuelas". Y yo me acordaré de la vez que uno de mis primos, de mi edad, dijo que quería hacer recogida de firmas en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo. Y su madre lo apoyó. O me acordaré de esas veces en las que escuché comentarios a favor del "orgullo heterosexual" entre distintas personas de la misma familia. O de la vez que hablaban de "curar lesbianas" consiguiendo que les gustaran los hombres, como si así se les fuera a pasar lo de que les gustaran las mujeres.
Y por fin, reconoceré que me jodía un montón que me preguntaran por él cuando marchó por trabajo. Cada vez que me encontraba a alguien, en vez de preguntarme como estaba yo, me preguntaban como estaba él. Que cómo lo llevaba, que debía estar muy solo... Alguna persona llegó a regañarme diciendo que procurara que no se sintiera demasiado solo. Él. Siempre él.
Supongo que no se daban cuenta de lo contraproducente que era todo esto. Con cada una de estas, a mí solo me apetecía llevar una vida completamente lésbica.
domingo, 9 de junio de 2013
Fase creativa
Cuántas cosas sobre las que escribir.
Privacidad: qué contar y qué no contar. Ganas de escribir cosas demasiado íntimas sobre otras personas. Cosas que creo que merecen ser difundidas, pero que me dijeron en confianza. No puedo traicionar esa confianza. También, a veces, ganas de contar cosas sobre mi vida que supondrían exponerme demasiado a mí y a personas cercanas a mí. Dilemas, dilemas...
Qué quiero ser de mayor. Aun no lo sé. Dicen que tienes que hacer algo que te apasione. A mí me apasionan muchas cosas. Es como eso de que llega un momento en tu vida en que ves a la persona que va a ser tu gran amor y lo sabes. Ya, bueno, yo tengo muchos grandes amores, tanto en forma de personas como de temas a los que me gustaría dedicarme. ¿Cómo elegir? ¿Es indispensable hacerlo?
El caso 4F consigue salir en el telenoticias de mediodía de la televisión pública catalana. Cuando lo he visto me he puesto a llorar. (No he encontrado el vídeo colgado, pero supongo que lo estará en las próximas horas). También hablan del tema en eldiario.es.
Sexo, género... Sexo entendido en ambos sentidos. ¿Es misógino que un gay diga que le dan asco los coños? ¿Es misándrico que una lesbiana diga que le dan asco las pollas? ¿Es tránsfoba una persona bisexual a la que no le atraen las personas con cuerpos en tránsito? ¿Es transfilia que una persona pase a gustarte un poco más al saber que es trangénero o transexual? A mí me pasa con todas las personas LGTB+, al saber que lo son, ganan un minipunto.
Qué gustazo volver a ver Tomboy rodeada de personas LGTB+. Y acabar planteándome por enésima vez mi propio género. (Ahora pienso que escribir "qué gustazo plantearme mi género" igual suena un poco raro... pero cuando no tengo presiones tránfobas, así es como lo vivo yo). Esta vez he visto más claramente la lectura lésbica, pero incluso así, me sigue pareciendo muy trans todo, por todo el planteamiento sobre género que supone.
Y mucho mucho más. Supongo que esto es una fase creativa.
Privacidad: qué contar y qué no contar. Ganas de escribir cosas demasiado íntimas sobre otras personas. Cosas que creo que merecen ser difundidas, pero que me dijeron en confianza. No puedo traicionar esa confianza. También, a veces, ganas de contar cosas sobre mi vida que supondrían exponerme demasiado a mí y a personas cercanas a mí. Dilemas, dilemas...
Qué quiero ser de mayor. Aun no lo sé. Dicen que tienes que hacer algo que te apasione. A mí me apasionan muchas cosas. Es como eso de que llega un momento en tu vida en que ves a la persona que va a ser tu gran amor y lo sabes. Ya, bueno, yo tengo muchos grandes amores, tanto en forma de personas como de temas a los que me gustaría dedicarme. ¿Cómo elegir? ¿Es indispensable hacerlo?
El caso 4F consigue salir en el telenoticias de mediodía de la televisión pública catalana. Cuando lo he visto me he puesto a llorar. (No he encontrado el vídeo colgado, pero supongo que lo estará en las próximas horas). También hablan del tema en eldiario.es.
Sexo, género... Sexo entendido en ambos sentidos. ¿Es misógino que un gay diga que le dan asco los coños? ¿Es misándrico que una lesbiana diga que le dan asco las pollas? ¿Es tránsfoba una persona bisexual a la que no le atraen las personas con cuerpos en tránsito? ¿Es transfilia que una persona pase a gustarte un poco más al saber que es trangénero o transexual? A mí me pasa con todas las personas LGTB+, al saber que lo son, ganan un minipunto.
Qué gustazo volver a ver Tomboy rodeada de personas LGTB+. Y acabar planteándome por enésima vez mi propio género. (Ahora pienso que escribir "qué gustazo plantearme mi género" igual suena un poco raro... pero cuando no tengo presiones tránfobas, así es como lo vivo yo). Esta vez he visto más claramente la lectura lésbica, pero incluso así, me sigue pareciendo muy trans todo, por todo el planteamiento sobre género que supone.
Y mucho mucho más. Supongo que esto es una fase creativa.
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Bisexualidad,
Derechos Humanos,
Discriminación,
Información,
LGTB
lunes, 3 de junio de 2013
Libro (II)
He encontrado el libro que buscaba. Y por supuesto, es suyo, de mi adorada Ursula K. Le Guin. Se trata de "El relato". Cumple la mayoría de puntos que pedía bastante bien, con el añadido de tener su vertiente espiritual. Pero no como en "La isla" (de Huxley), que acaba resultando aburrido, sino de una forma más cercana, más humana.
Miro por la ventana y veo hojas intensamente verdes en los árboles y rayos de sol pasando entre ellas. Es un gesto que hago a menudo. Cada vez que lo hago me siento inmensamente rica.
De mis amigos, unos cuantos han leído la saga de Terramar (a mí me falta "En el otro viento"). Les he oído cosas como que Tehanu (uno de los libros que la componen) no existe, para dar a entender que es mucho peor que el resto. Pero para mí fue al revés. La mayoría de libros de Terramar, para mi gusto, están bien, son entretenidos y poco más. Pero Tehanu es distinto, es mejor, es mucho más profundo, mucho más interesante. Es demasiado bueno para los lectores de Terramar.
El relato también es un libro demasiado bueno. No se lo recomendaría a mis amigos lectores de fantasía. Pero sí a mis amigas lectoras de otro tipo de libros. Le Guin consigue que sus libros sean como los rayos de sol a través de las hojas primaverales de los árboles. Placeres sencillos.
Miro por la ventana y veo hojas intensamente verdes en los árboles y rayos de sol pasando entre ellas. Es un gesto que hago a menudo. Cada vez que lo hago me siento inmensamente rica.
De mis amigos, unos cuantos han leído la saga de Terramar (a mí me falta "En el otro viento"). Les he oído cosas como que Tehanu (uno de los libros que la componen) no existe, para dar a entender que es mucho peor que el resto. Pero para mí fue al revés. La mayoría de libros de Terramar, para mi gusto, están bien, son entretenidos y poco más. Pero Tehanu es distinto, es mejor, es mucho más profundo, mucho más interesante. Es demasiado bueno para los lectores de Terramar.
El relato también es un libro demasiado bueno. No se lo recomendaría a mis amigos lectores de fantasía. Pero sí a mis amigas lectoras de otro tipo de libros. Le Guin consigue que sus libros sean como los rayos de sol a través de las hojas primaverales de los árboles. Placeres sencillos.
lunes, 27 de mayo de 2013
Experimentando con el poliamor
Mientras mi mundo se va cayendo a pedazos... a mí solo me apetece pensar en revoluciones íntimas y personales. Supongo que algún día lamentaré esto, igual que ahora lamento tantas cosas.
Cogí un camino complicado. Quizá demasiado. Aprendí que la mejor manera de estudiar para un examen es enfrentarse directamente a exámenes de años anteriores, sin anestesia. Y lo aplico a todo. Y así me va, que si consigo pasar dos meses seguidos estando bien, ya es.
Miro atrás y no sé en qué momento me alejé tanto ideológicamente de mis amigos. En qué momento decidí medir mis palabras para evitar conflictos que no me llevaban a ninguna parte. Cuando empecé a pedirles solo afecto y distracción. Quizá desde siempre. AmigOs. Porque siempre son amigOs, no amigAs. Luego alguien dirá que mi problema es que odio a los hombres.
Poliamor. Qué idea tan bonita. Yo no quería poliamor, por lo menos, no hace un año, y tampoco antes. Yo quería estar con él. Dormir con él cada noche. Recorrer una y mil veces ese cuerpo que conocía tan bien. Me gustaba pensar que era monogamia consciente. Placeres sencillos para personas sencillas. Pero al parecer no éramos personas tan sencillas.
Un día en mi vida llegué (o empecé a llegar) a la conclusión de que me gustaban las mujeres. Y me pregunté muchas veces cómo no me había dado cuenta antes. Y un montón de cosas de mi historia empezaron a encajar.
Otro día, unos cuantos años más tarde, llegué a la conclusión de que para mí la monogamia tal y como se establece socialmente no tiene sentido. Y de nuevo, me pregunté cómo me había pasado tanto tiempo pensando que sí. Si en mi recuerdo las épocas de querer a una única persona son más la excepción que la norma.
La primera vez que me di cuenta de que estaba enamorada de dos personas a la vez fue durísimo. Toda la vida escuchando la misma historia, dos personas se conocen, se enamoran, y son felices para siempre. Y ya no necesitan a nadie más. Si una persona vive en pareja pero se enamora de otra, es que no era lo bastante feliz en su primera pareja. Que estaba por estar, es decir, por cobarde. Y si quieres a alguien, harás lo que sea por esa persona, cruzarás océanos a nado, escalarás las montañas más altas, y por supuesto, renunciarás a lo que sea que tengas que renunciar.
Pero cómo vas a renunciar a amar a una persona a la que también amas. Cómo se elige eso. No se puede. Traté de hacerlo, me di mil cabezazos para derribar ese muro, pero no funcionaba. Finalmente decidí decirle a la persona con la que tenía algo parecido a una relación que lo dejáramos. En un alarde de nobleza mal entendida. Necesitaba "aclarar mis sentimientos". Como si hubiera nada a aclarar. Las quería a las dos "más que a nada en el mundo". Bueno, no. La quería más a ella, pero me daba terror hacerle daño. Así que asumí que ella prefería que yo la dejara, sin preguntárselo ni nada. Para qué, si todo el mundo sabe que lo peor de lo peor es que te pongan los cuernos.
Hace unos meses volví a cagarla de manera parecida. Esta vez fue incluso más absurda que la primera. Después de eso me dije que nunca más. Nunca más seguir jugando a ser lo que no soy. Y nunca más pretender saber lo que otras personas esperan de mí.
En las últimas semanas he probado la otra cara. La de cornuda consciente. O la de amante, "la otra". No estoy muy segura de con qué tópico me identifico más. Ninguno de los dos tiene realmente sentido... Es una experiencia interesante. Dolorosa a ratos, a ratos no. De momento van dos momentos muy malos que luego se me han pasado como por arte de magia. Raro. La mayor parte del tiempo es bastante fácil en realidad. Creo que esto es lo que más me sorprende. Es raro que sea fácil oír hablar ala una de las personas que quieres sobre otra persona con la que mantiene una relación. Es raro que resulte natural.
No sé cuánto tiempo seguiré así. No sé si "se me pasará", como se supone que debía pasárseme eso de la atracción por otras mujeres. Es agotador que el ambiente sea tan hostil. Y por otra parte, está eso de que tengo otras cosas más importantes de las que ocuparme. Techo-comida-futuro. Y tal.
Cogí un camino complicado. Quizá demasiado. Aprendí que la mejor manera de estudiar para un examen es enfrentarse directamente a exámenes de años anteriores, sin anestesia. Y lo aplico a todo. Y así me va, que si consigo pasar dos meses seguidos estando bien, ya es.
Miro atrás y no sé en qué momento me alejé tanto ideológicamente de mis amigos. En qué momento decidí medir mis palabras para evitar conflictos que no me llevaban a ninguna parte. Cuando empecé a pedirles solo afecto y distracción. Quizá desde siempre. AmigOs. Porque siempre son amigOs, no amigAs. Luego alguien dirá que mi problema es que odio a los hombres.
Poliamor. Qué idea tan bonita. Yo no quería poliamor, por lo menos, no hace un año, y tampoco antes. Yo quería estar con él. Dormir con él cada noche. Recorrer una y mil veces ese cuerpo que conocía tan bien. Me gustaba pensar que era monogamia consciente. Placeres sencillos para personas sencillas. Pero al parecer no éramos personas tan sencillas.
Un día en mi vida llegué (o empecé a llegar) a la conclusión de que me gustaban las mujeres. Y me pregunté muchas veces cómo no me había dado cuenta antes. Y un montón de cosas de mi historia empezaron a encajar.
Otro día, unos cuantos años más tarde, llegué a la conclusión de que para mí la monogamia tal y como se establece socialmente no tiene sentido. Y de nuevo, me pregunté cómo me había pasado tanto tiempo pensando que sí. Si en mi recuerdo las épocas de querer a una única persona son más la excepción que la norma.
La primera vez que me di cuenta de que estaba enamorada de dos personas a la vez fue durísimo. Toda la vida escuchando la misma historia, dos personas se conocen, se enamoran, y son felices para siempre. Y ya no necesitan a nadie más. Si una persona vive en pareja pero se enamora de otra, es que no era lo bastante feliz en su primera pareja. Que estaba por estar, es decir, por cobarde. Y si quieres a alguien, harás lo que sea por esa persona, cruzarás océanos a nado, escalarás las montañas más altas, y por supuesto, renunciarás a lo que sea que tengas que renunciar.
Pero cómo vas a renunciar a amar a una persona a la que también amas. Cómo se elige eso. No se puede. Traté de hacerlo, me di mil cabezazos para derribar ese muro, pero no funcionaba. Finalmente decidí decirle a la persona con la que tenía algo parecido a una relación que lo dejáramos. En un alarde de nobleza mal entendida. Necesitaba "aclarar mis sentimientos". Como si hubiera nada a aclarar. Las quería a las dos "más que a nada en el mundo". Bueno, no. La quería más a ella, pero me daba terror hacerle daño. Así que asumí que ella prefería que yo la dejara, sin preguntárselo ni nada. Para qué, si todo el mundo sabe que lo peor de lo peor es que te pongan los cuernos.
Hace unos meses volví a cagarla de manera parecida. Esta vez fue incluso más absurda que la primera. Después de eso me dije que nunca más. Nunca más seguir jugando a ser lo que no soy. Y nunca más pretender saber lo que otras personas esperan de mí.
En las últimas semanas he probado la otra cara. La de cornuda consciente. O la de amante, "la otra". No estoy muy segura de con qué tópico me identifico más. Ninguno de los dos tiene realmente sentido... Es una experiencia interesante. Dolorosa a ratos, a ratos no. De momento van dos momentos muy malos que luego se me han pasado como por arte de magia. Raro. La mayor parte del tiempo es bastante fácil en realidad. Creo que esto es lo que más me sorprende. Es raro que sea fácil oír hablar a
No sé cuánto tiempo seguiré así. No sé si "se me pasará", como se supone que debía pasárseme eso de la atracción por otras mujeres. Es agotador que el ambiente sea tan hostil. Y por otra parte, está eso de que tengo otras cosas más importantes de las que ocuparme. Techo-comida-futuro. Y tal.
sábado, 25 de mayo de 2013
Tomboy
Finalmente he conseguido ver Tomboy, y tal y como me esperaba, me ha encantado. Me he identificado muchísimo con él/la protagonista (esto ya no me lo esperaba tanto). Definitivamente, me parece mucho más una peli trans que lésbica.
domingo, 19 de mayo de 2013
De padres y fases
Yo debía tener unos seis o siete años. La profesora nos preguntó qué haríamos si nuestra madre no estuviera en casa para hacernos la cena. Yo le respondí algo que me parecía muy obvio: le pediría a mi padre que la hiciera. Creo que mi profesora se sorprendió un poco y me preguntó si mi padre hacía ese tipo de cosas alguna vez, y cuando le dije que sí, lo alabó. Qué suerte tenía yo de tener ese padre. Y me sentí orgullosa de él, claro. Al parecer, hacer la cena era algo que no todos los padres hacían. Creo que este fue uno de los momentos de mi infancia en el que más claramente descubrí que hay muchos padres en el mundo que en casa no hacen ninguna tarea. Así que aunque mi padre no colaboraba todo lo que debería haber colaborado, yo me sentía orgullosa de él por colaborar un poco.
Me costó bastante darme cuenta del machismo de mi padre. Más que del de mi madre, y eso que ella lo es bastante menos. Y algo parecido con la homofobia. Al no ser tan exagerada como la de otras personas, creí que no existía durante mucho tiempo.
Esta era una de mis reflexiones de hoy. Otra:
Erika Irusta en su camino rubí (entrando en la web también puede encontrarse su blog) a menudo habla de las cuatro mujeres. Dice que en cada mujer, por lo menos habitan cuatro, que se corresponden en el tiempo a las cuatro fases del ciclo menstrual. En un ciclo ideal de 28 días (que pocas mujeres tienen), cada fase correspondería aproximadamente a una semana.
Pienso que si estás en pareja con otra persona, a esa persona deberían gustarle tus cuatro mujeres. Esto más o menos también lo decía Erika. Si tú eres cuatro personas, no puedes rechazar ninguna de ellas, y tampoco puedes aceptar que una de tus parejas lo haga.
Si esto lo encaras desde el punto de vista heterosexual, es más o menos sencillo. Rechazas frontalmente que nadie te menosprecie por estar en una determinada fase del ciclo menstrual y ya está. Pero yo no soy heterosexual. Así que me ha dado por pensar qué pasaría si me gustara mucho una persona pero solo en una de sus fases. ¿Es posible que suceda eso? No tengo muy clara la respuesta y eso me inquieta.
Me costó bastante darme cuenta del machismo de mi padre. Más que del de mi madre, y eso que ella lo es bastante menos. Y algo parecido con la homofobia. Al no ser tan exagerada como la de otras personas, creí que no existía durante mucho tiempo.
Esta era una de mis reflexiones de hoy. Otra:
Erika Irusta en su camino rubí (entrando en la web también puede encontrarse su blog) a menudo habla de las cuatro mujeres. Dice que en cada mujer, por lo menos habitan cuatro, que se corresponden en el tiempo a las cuatro fases del ciclo menstrual. En un ciclo ideal de 28 días (que pocas mujeres tienen), cada fase correspondería aproximadamente a una semana.
Pienso que si estás en pareja con otra persona, a esa persona deberían gustarle tus cuatro mujeres. Esto más o menos también lo decía Erika. Si tú eres cuatro personas, no puedes rechazar ninguna de ellas, y tampoco puedes aceptar que una de tus parejas lo haga.
Si esto lo encaras desde el punto de vista heterosexual, es más o menos sencillo. Rechazas frontalmente que nadie te menosprecie por estar en una determinada fase del ciclo menstrual y ya está. Pero yo no soy heterosexual. Así que me ha dado por pensar qué pasaría si me gustara mucho una persona pero solo en una de sus fases. ¿Es posible que suceda eso? No tengo muy clara la respuesta y eso me inquieta.
jueves, 16 de mayo de 2013
T
En mi entorno hay una persona a la que le gusta especialmente hablar de cine. Hace unos años, tras su insistencia, decidí hacerle una lista con las pelis que consideraba indispensables. Todas tenían temática LGTB+. En general no me gusta pensar en "favoritos" (colores favoritos, números favoritos, etc.), pienso que no hay ninguna necesidad de elegir entre los distintos gustos, me pasa un poco como a Mafalda cuando le preguntan si quiere más a papá o a mamá. ¿Para qué? Hombres o mujeres, dulce o salado, rojo o azul, etc. Como si no pudiera gustarme todo a la vez. Pero bueno, si hoy tuviera que decir una peli "favorita", me quedaría con Breakfast on Pluto.
Luego diré que no me gustan los dramas. Esta es un drama sí, pero con matices (desde mi punto de vista). El principal: considero que es una peli optimista. Porque la vida puede ser una mierda, pero la actitud hace mucho.
Últimamente pienso mucho en las personas que conocí y que me encantaron y con las que no conseguí mantener el contacto. Pienso también en que hay muchas personas que me cuentan parte de su vida. Y luego desaparecen y yo me quedo con esas gotas de su existencia. Alguna vez pensé que debería escribir un libro con todas las salidas del armario que me han contado. Las buenas y las malas.
Una de estas personas que me encantaron y luego desaparecieron de mi vida fue una mujer transexual. En realidad entre esas personas que a veces recuerdo hay varias transexuales y transgénero, pero ahora quiero referirme a una en particular. Era una mujer de aspecto bastante sencillo, con un trato cercano, aparentemente tímida. Y aunque esto no le interese a nadie, también la encontraba muy guapa. Me contó varias anécdotas de su proceso de transformación.
Por ejemplo, antes de pasar por eso proceso, estuvo trabajando en una empresa, llamémosla empresa X. Durante el proceso, estuvo trabajando en otro lugar. Y después de la transformación, por cuestiones laborales, tenía que volver temporalmente a la empresa X. Tenía cierta inquietud por ver cómo la recibían, porque aunque muchas de las personas que habían estado trabajando con ella ya lo sabían, una cosa es saberlo y otra es tener a la persona delante... Y algunas de esas personas al parecer eran bastante conservadoras. Particularmente había una con la que había tenido una cierta amistad y que la inquietaba especialmente. Y cuando fue.... la otra se quedó completamente sorprendida. Y se alegró y la abrazó, y todo muy bonito. Más tarde le dijo que no se la esperaba así. Tan sencilla. Es decir, con tan poca pluma. A ella al principio le hizo gracia, pero luego me decía, "¿y qué hubiera pasado si yo hubiera sido una de esas transexuales tan espectaculares, con tantísima pluma?"
De nuevo, los privilegios. En este caso, el privilegio de poder pasar como mujer cisgénero. Y mujer que se ajusta a lo que se espera de una. Un privilegio al que no puedes renunciar sin dejar de ser tú. Y si dejas de ser tú, ¿de qué sirve ninguna lucha? Me identifiqué mucho con ella en este punto. Yo siempre fui la "buena chica".
Vuelvo a cambiar de tema. El otro día un amigo, que es profesor de colegio, me explicaba la discusión que había tenido con otro de los profesores. Era sobre el código de vestimenta. Mi amigo defendía que el código debía ser el mismo para ellas y para ellos. En realidad, todo venía por un tema "menor", el uso de pendientes, pero el otro profesor llegó a soltar: "¿y si mañana viene uno de los chicos con falda?". Mi amigo le hizo notar lo tránsfobo del comentario.
He conocido a varias personas que iniciaron su proceso de transformación después de conocernos. De entrada siempre es un poco chocante. A veces pienso que es por la manera como funciona el cerebro humano. Otras veces pienso que eso es una excusa. No sé. Con estas personas me sigue costando un esfuerzo consciente tratarlas con el género que toca (es decir, el género con el que más se identifican). Pero no me pasa con todas las personas transexuales y transgénero que conocí cuando ya habían hecho el proceso o parte del proceso.
Luego diré que no me gustan los dramas. Esta es un drama sí, pero con matices (desde mi punto de vista). El principal: considero que es una peli optimista. Porque la vida puede ser una mierda, pero la actitud hace mucho.
Últimamente pienso mucho en las personas que conocí y que me encantaron y con las que no conseguí mantener el contacto. Pienso también en que hay muchas personas que me cuentan parte de su vida. Y luego desaparecen y yo me quedo con esas gotas de su existencia. Alguna vez pensé que debería escribir un libro con todas las salidas del armario que me han contado. Las buenas y las malas.
Una de estas personas que me encantaron y luego desaparecieron de mi vida fue una mujer transexual. En realidad entre esas personas que a veces recuerdo hay varias transexuales y transgénero, pero ahora quiero referirme a una en particular. Era una mujer de aspecto bastante sencillo, con un trato cercano, aparentemente tímida. Y aunque esto no le interese a nadie, también la encontraba muy guapa. Me contó varias anécdotas de su proceso de transformación.
Por ejemplo, antes de pasar por eso proceso, estuvo trabajando en una empresa, llamémosla empresa X. Durante el proceso, estuvo trabajando en otro lugar. Y después de la transformación, por cuestiones laborales, tenía que volver temporalmente a la empresa X. Tenía cierta inquietud por ver cómo la recibían, porque aunque muchas de las personas que habían estado trabajando con ella ya lo sabían, una cosa es saberlo y otra es tener a la persona delante... Y algunas de esas personas al parecer eran bastante conservadoras. Particularmente había una con la que había tenido una cierta amistad y que la inquietaba especialmente. Y cuando fue.... la otra se quedó completamente sorprendida. Y se alegró y la abrazó, y todo muy bonito. Más tarde le dijo que no se la esperaba así. Tan sencilla. Es decir, con tan poca pluma. A ella al principio le hizo gracia, pero luego me decía, "¿y qué hubiera pasado si yo hubiera sido una de esas transexuales tan espectaculares, con tantísima pluma?"
De nuevo, los privilegios. En este caso, el privilegio de poder pasar como mujer cisgénero. Y mujer que se ajusta a lo que se espera de una. Un privilegio al que no puedes renunciar sin dejar de ser tú. Y si dejas de ser tú, ¿de qué sirve ninguna lucha? Me identifiqué mucho con ella en este punto. Yo siempre fui la "buena chica".
Vuelvo a cambiar de tema. El otro día un amigo, que es profesor de colegio, me explicaba la discusión que había tenido con otro de los profesores. Era sobre el código de vestimenta. Mi amigo defendía que el código debía ser el mismo para ellas y para ellos. En realidad, todo venía por un tema "menor", el uso de pendientes, pero el otro profesor llegó a soltar: "¿y si mañana viene uno de los chicos con falda?". Mi amigo le hizo notar lo tránsfobo del comentario.
He conocido a varias personas que iniciaron su proceso de transformación después de conocernos. De entrada siempre es un poco chocante. A veces pienso que es por la manera como funciona el cerebro humano. Otras veces pienso que eso es una excusa. No sé. Con estas personas me sigue costando un esfuerzo consciente tratarlas con el género que toca (es decir, el género con el que más se identifican). Pero no me pasa con todas las personas transexuales y transgénero que conocí cuando ya habían hecho el proceso o parte del proceso.
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