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sábado, 10 de agosto de 2013

Sobre problemas sistémicos

Temas varios. Beatriz Gimeno habla de los paralelismos entre la situación actual y la época previa a la subida al poder del nazismo. Hacia el final se pregunta si no deberíamos empezar a preocuparnos (entiendo que todas esas personas susceptibles de llevarnos la peor parte de volver al poder el fascismo). Se piensa a menudo en por qué no marcharon lxs judíxs de Alemania... No sé ellxs, pero yo ahora ni siquiera sabría hacia donde ir.

Pablo Echenique escribe otro artículo que me ha encantado, en este caso, sobre el hecho de votar a partidos capitalistas. "Me parece que es como darle las llaves de tu casa, un cola-cao caliente y un beso en los morros al que viene a desvalijarte sin pudor." Desvalijarte seguramente lo harán igual, pero quizá no estaría de más ponérselo un poquito más difícil.

Y también en eldiario.es leo una entrevista a Antonio Turiel (el mismo de The Oil Crash). No me gusta el titular, porque hablar del fracking creo que es pasar de puntillas por el tema importante, que es el decrecimiento y la necesidad de un cambio de sistema. Por lo demás, no dice nada nuevo, pero me ha gustado ver que en el diario.es se hable de este tema. Creo que hace falta más. El tema del decrecimiento económico debería ser uno de los grandes temas dentro de los movimientos de izquierdas y aun falta para que sea así.

Varios temas, pero que son el mismo: el sistema politico-económico.

lunes, 17 de junio de 2013

Hambre

AMT a menudo habla de las guerras del hambre (una de tantas predicciones catastróficas que podrían darse más pronto que tarde si no se toman medidas). Aquí, un buen artículo publicado en eldiario.es relacionado con este tema. Habla de las "revueltas del hambre". Y del hambre como consecuencia directa del capitalismo sin control. Creo que lo guardaré para darlo cada vez que alguien me diga "desde que se impuso el capitalismo vivimos mejor".

¿Que por qué no nos revolucionamos? Porque aun tenemos un maldito clavo ardiente al que agarrarnos.

Conozco a varias personas con graves problemas económicos. Para ninguna de esas personas lo más preocupante es la comida. Una habitación en Barcelona (zona cara dentro de España) puedes conseguirla por 250€ mensuales. La alimentación para el mismo tiempo puedes conseguirla por ¿unos 50€? Creo que menos aun si realmente es de subsistencia. Esto es una quinta parte del coste de una habitación. Es decir, el primer problema es la vivienda, no la comida. De momento el número de personas con problemas relacionados con la vivienda no para de aumentar. Se empieza a hablar de hambre... aunque por ahora solo en el sentido de "molestia" o posible causa de problemas de salud por mala alimentación.

Inevitablemente, pensamos que todo pasará y que volverán los "buenos tiempos", incluso aunque esos supuestos buenos tiempos no fueran tan buenos... Lo seguimos creyendo como un acto de fe. Es la lógica aplastante de "las cosas no pueden ir indefinidamente mal". Mucha gente habla de "cuando pase las crisis". No hay absolutamente ningún motivo racional para creer que va a existir ese momento. 

Cuando empezó la crisis recuerdo que tampoco me lo creía. Pensaba cosas como "la gente debería seguir gastando igual y solo así ya se arreglaría todo". Afortunadamente a la gente no le dio por hacer eso sino por empezar a ahorrar. Ahora la idea de que gastando más podemos ir a algún punto mejor me parece incluso peligrosa.

La sensación de incredulidad ahora la tengo con otras cosas. Incredulidad de que nos dejemos controlar como lo hacemos, por ejemplo. Incredulidad ante el reto energético que tenemos delante y del silencio que lo acompaña. Sobre todo eso, el silencio. Incredulidad por la poca importancia que se le dan a los cambios climáticos. Es como en una escena de violencia, tenemos tan poca costumbre con ella que no nos la creemos hasta tiempo más tarde. Quizá sobra el como.

martes, 21 de mayo de 2013

Enlaces varios

Esta entrada es básicamente para auto-enlazarme dos artículos de este blog (del que no es la primera vez que escribo). Ambos son bastante extensos, por lo que he empezado a leerlos, pero me está costando. Ojalá pudiera dedicarles más tiempo.

Uno, sobre el futuro de la energía. Aparentemente, optimista. El autor, como otras veces, defiende que el principal problema es el oligopolio en el sector y la corrupción política.

El otro, sobre el futuro de la agricultura. Empieza hablando de la comida que se tira, luego hace un repaso histórico, y supongo que va añadiendo aquí y allá lo que cree que pasará, o lo que debería pasar para ir bien.

Ya que estamos, aquí otro artículo que leí hace tiempo y que pensé en enlazar pero luego no lo hice (creo, que últimamente me cuesta recordar qué he publicado y qué no). En este caso, se trata de una visión sobre lo sucedido en la actualidad como si se contara en los libros de historia de 2070. Mini-fragmento: "Ah, y no me digan que soy pesimista, que al menos pre-supongo que la humanidad sigue existiendo en el 2070, aunque al ritmo que vamos a veces lo dude ..."

miércoles, 8 de mayo de 2013

De fallos

Otro de los puntos interesantes de la ingeniería es el que se refiere al "factor humano", especialmente la parte de analizar los posibles fallos que pueden producirse y sus consecuencias. En ingeniería nunca se puede dar por supuesto que la gente actuará lo mejor posible. Escribo esto pensando en la economía, porque en economía hay muchas teorías que se basan en que las personas actuarán buscando su máximo provecho contrastando adecuadamente todas las opciones.

Analizando la economía como un sistema ingenieril, una de las cosas que habría que hacer es hacer un análisis de fallos. Es decir, pensar todas las cosas que podrían fallar en el sistema. Para esto, se usa la información histórica de fallos (en este caso podría pensarse en los distintos cracks históricos de la bolsa, que provocaron largas temporadas de decadencia capitalista), o bien, se plantean distintas hipótesis, ¿qué pasaría si...? A continuación, se analizan los efectos. Y los efectos se ordenan en función de la gravedad. Esta es la parte que me parece más importante, el tener en cuenta la gravedad de los posibles fallos, sean humanos, sean de mal funcionamiento, o tengan otro tipo de origen (por ejemplo, ¿qué pasaría si cayera un meteorito sobre una central nuclear?)

Si un fallo debido a causas accidentales, pero razonablemente previsibles, provocara daños humanos, se consideraría responsabilidad de lx ingenierx que lo ha diseñado. Por ejemplo, una nevera a la que se le rompa el circuito de refrigeración, por mucho que la rotura sea accidental o por un error humano, no puede provocar la intoxicación de las personas que tiene alrededor. Tampoco puede provocar problemas medioambientales graves. En caso de que pasara cualquiera de las dos cosas, lx ingenierx que firmó el proyecto podría  llegar a ser perseguidx por el derecho penal (luego que el sistema legal sea el mejor posible o no ya es otra historia). Un mal uso lo máximo que debería provocar es un mal funcionamiento o la destrucción del propio aparato. En caso de no ser posible tanta prevención, debe haber protocolos de seguridad. Por ejemplo, el número de atención telefónica que suele aparecer en los productos que pueden provocar una intoxicación accidental.

En economía no hay nada que se le parezca. Se persiguen los fraudes, claro. Pero un fraude requiere mala voluntad de entrada. No se pide que se prevea qué pasa si alguien firma algo que no debería haber firmado y se analice hasta qué punto serán graves las consecuencias para esa persona.

Cualquier sistema, sea del tipo que sea, debería tener en cuenta las limitaciones de los seres humanos. Y no para abusar de ellos.

sábado, 13 de abril de 2013

Viabilidad

Dentro de la temática "Peak Oil", encuentro un artículo sobre la viabilidad de una sociedad basada totalmente en energías renovables. Interesante lo de tener en cuenta que, una vez se ha generado la electricidad, cualquier proceso tiene un rendimiento mayor usando esta fuente de energía que otra de menor calidad (como serían las de origen fósil, como gas natural, petróleo o carbón). Por una vez el planteamiento es un poco más positivo.

Aunque aun estoy temblando después de que alguien me dijera que el futuro es el carbón. "Combustión limpia" lo llaman. E incluso se lo deben creer. Seguramente algún intento en esa dirección habrá, y seguramente ayudará a alargar un poco la agonía.

En mis muchas dudas existenciales, ahora no sé si intentar dedicarme a grandes infraestructuras de energías renovables, o intentar dedicarme a las pequeñas y más cercanas (y con peor rendimiento). Ambas cosas son completamente indispensables. Supongo que intentaré ambas, veremos si consigo dedicarme a alguna de ellas...

Y en cualquier caso, lo más indispensable de todo es una revolución: social, económica, política... Una revolución a todos los niveles.

viernes, 29 de marzo de 2013

Nos llaman terroristas...

Desde que empezaron con sus absurdas comparaciones que voy pensando en escribir algo. Escribir rabia. Pero hay quien lo hace mucho mejor que yo. 

"Kale borroka, dicen; acoso fascista, dicen; hay que ver los pobres hijos del ministro, dicen los que no dijeron nada con los miles y miles de pobres hijos que empezaron hace meses su deambular por casas de abuelos, de amigos, de prestado, casas ocupadas, patadas a las puertas, viajes inciertos. Esos miles, quizás cientos de miles de hijos no han merecido palabra de los que ahora denuncian acoso, violencia, qué horror."

sábado, 23 de marzo de 2013

Reflexiones transversales

Llevo un par de meses bastante buenos a nivel personal, pero de nuevo se acerca una época de turbulencias y me da miedo no ser capaz de seguir manteniendo este estado de ánimo. Me doy cuenta de que voy a necesitar volver a encontrar cosas que me motiven, que es algo que últimamente conseguí casi de casualidad. Sé que es posible, pero me da miedo no encontrar las fuerzas pasa hacerlo.

En cierto modo, me estoy especializando en dos campos muy distintos: el de los problemas energéticos globales y el de los feminismos. Ya lo he contado otras veces, que sean campos tan distintos me genera una gran sensación de desubicación. Porque a menudo parecen excluyentes entre sí, y porque a menudo cada grupo de personas implicado en uno de estos campos mira por encima del hombro al resto, y a continuación cometen errores en el otro campo que me resultan muy deprimentes. Y sin embargo, en ambos casos la conclusión básica es la misma: es necesario un cambio de sistema económico y social.

Ese cambio necesita de estas dos fuentes de conocimiento y seguramente de unas cuantas más. Para mí es muy evidente, porque estoy en la intersección de los intereses de ambos grupos (y de algunos más). En ambos casos, de vez en cuando encuentro a alguien con quien momentáneamente creo estar de acuerdo en casi todo, hasta que dice o hace algo que me horroriza.

Aun así estoy en una fase optimista. Porque veo a gente haciendo cosas. Aunque sea a trompicones, aunque sea equivocándose, aunque siga siendo minoritario (lo de hacer algo), por lo menos veo a gente haciendo cosas.

Sigue dando miedo la palabra "radical". Como si fuera sinónima de "violencia". Y yo cada día me siento más radical, aunque no necesariamente violenta. Creo que es necesario reivindicar nuestro derecho a la defensa, pero también me doy cuenta de que la violencia lleva a un lugar aun más negro (en España tenemos bastante experiencia en este tema, aunque la memoria histórica se vaya perdiendo por inanición).

Mirando la tele oí que decían que el 80% de la gente en España apoya la candidatura para los Juegos Olímpicos. No he querido contrastarlo. Temo que sea verdad. Aunque la misma persona a continuación dijo una mentira tan grande como que económicamente siempre sale a cuenta. Como alguien me dijo, que pregunten a lxs griegxs.

También alguien me dijo (y tampoco me he atrevido a contrastarlo) que mientras en Cataluña se ha conseguido frenar temporalmente el fracking, en la Comunidad de Madrid se sigue el camino opuesto. La idea de que sea verdad me da ganas de llorar. Junto al Eurovegas y a los Juegos Olímpicos, estas medidas suponen exactamente lo opuesto a lo que se debe hacer para intentar tener una mínima posibilidad de supervivencia. Decía que la violencia debe evitarse, pero me pregunto, ¿cuando la gente descubra lo que significa hacer todo esto en un momento como éste, seguirá estando por las protestas pacíficas?

Quizá aleguen que no lo sabían. Quizá alguien lxs crea. Pero no será verdad. Porque si lo sé yo, lo saben ellxs, aunque prefieran mirar hacia otra parte.

Se están haciendo cosas. Como okupar terrenos. Con el nivel de paro que tenemos, no entiendo cómo no se hace más.

El consumo se desploma. Puede parecer malo, pero es bueno. Lo malo es qué tipo de consumo es el que se mantiene. En épocas difíciles, no se elige donde comprar, se compra donde se puede.

En realidad, la única solución es crear un mercado paralelo. Al principio me parecía una locura, pero según le voy dando vueltas le encuentro más y más sentido. Aunque sigue existiendo el punto complicado de cómo participar simultáneamente en ambos mercados, algo que va a ser necesario durante bastante tiempo. No se habla de él, pero ese mercado ya existe. Es la suma de muchos pequeños proyectos que están en marcha. Y deben crecer y deben encontrar la manera de complementarse entre sí. Creo que esto también lo he dicho, no es necesario tener euros si tienes las cosas materiales e inmateriales que necesitas.

El feminismo está muy bien, es muy necesario, pero debe conseguir incluir a los hombres. No sé cómo se consigue que los hombres se interesen por el feminismo. Tampoco sé cómo se consigue que las mujeres hablen de los problemas energéticos. O mejor, no sé cómo se hace para que en un debate haya tanto hombres como mujeres (e idealmente, personas con otras identidades) que debatan en igualdad de condiciones, de manera constructiva, y consiguiendo comprenderse. En el tema de la comunicación me siento a medio camino, no me siento mujer ni me siento hombre. Creo que es el aspecto en el que más queer me considero.

Y se debe hablar más sobre el concepto de familia. El anarquismo clásico lo hacía. Pero no basta con cargarse la idea y ya. Porque es necesario tener alternativas y porque hay mucha gente que tiene un vínculo positivo con su familia (aunque no sea idílico). Ahora pienso esto: no quiero tener hijxs de manera convencional, pero sí de manera no convencional. Eso no significa plantearme otras maneras de llegar a tener esx hijx, sino cambiar en concepto de maternidad/paternidad (me falta una palabra sin género para lo que intento transmitir).

Tengo muchas ideas de lo que creo que debe ser, pero son ideas que se quedan en mi cabeza. Vale, paso de monogamia estricta y me planteo el poliamor, pero no sé donde encontrar personas con las que pueda generar este tipo de vínculos. Vale, paso de querer tener hijxs en exclusiva y me planteo otras formas generar vínculos con niñxs, pero no sé ni por donde empezar a crear un algo con otras personas que me permita llegar a eso que me gustaría tener. Vale, paso de querer ser propietaria de todo lo que uso, pero no sé dónde encontrar personas con las que compartir ni sé cómo conseguir y gestionar lo que consigamos. Vale, me planteo una forma de trabajo más colaborativo, pero no acabo de ver cómo llegar a formar esas estructuras de trabajo, y aun menos, cómo conseguir escapar del Sistema, por muy cooperativistas que seamos.

En definitiva, me faltan personas que encajen con mis ideas, con la dificultad de que mis ideas son un conglomerado de cosas cogidas de aquí y de allá, y con la otra dificultad de que para conseguir que realmente fueran útiles y sirvieran para transformar la realidad, deberían llegar a ser mayoritarias. Este es el punto en el que estoy.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Estética

Si tuviera un trabajo remunerado no sé cómo lo haría. Si ahora ya soy incapaz de hacer todo lo que me gustaría... Pero hoy no quería escribir sobre tiempo, sino sobre estética y recursos.

Para situarnos, ya he comentado algunas veces que tenemos un problema grave de recursos a nivel mundial. Un problema que no es técnico, sino que es artificial y viene generado por el Sistema mismo.
También he comentado alguna vez que cada día me obsesiona más este tema y que intento tomar medidas en mi vida diaria. Por ejemplo, intento comprar alimentos de proximidad, aunque me cuesta, porque una tiene sus vicios y sus costumbres y renunciar a ellas no es fácil. A otro nivel, hace tiempo que no me compro ropa. Creo que desde la última vez ya ha pasado año y medio. Desde entonces creo que he recibido algunos pantalones, y quizá alguna otra prenda, de donativos (siempre de personas que conozco). En el tema de la ropa, hace un par de meses vi que en algunos lugares de Barcelona ya se practica el intercambio de prendas (algo parecido a lo que cuentan en Pikara) sin mediación de dinero y sin que sea un trueque (puedes llevarte ropa sin poner nada). Pero me sigue fallando lo esencial: poder conseguir ropa nueva y de proximidad. Digo esencial, porque creo que tarde o temprano va a ser necesario volver a ese punto, generar todo lo que necesitemos en las cercanías, y solo usar el comercio entre lugares lejanos de forma complementaria.

La ropa ya es algo estético. Y tiene efectos en mi aspecto. Ahora por ejemplo no tengo pantalones más o menos "elegantes" y que puedan llevarse en invierno.

Luego hay otros temas. Como la depilación. Tema con el que he tenido muchas dudas desde que llegué a una edad en la que "las chicas" empiezan a depilarse. La primera vez que yo lo hice tenía 15 años y la mujer que lo hacía (era uno de tantos lugares donde se depila con cera) se escandalizó de que no lo hubiera hecho antes. Supongo que "la edad" oficial es a los 13 años o así... En cualquier caso, desde entonces no he repetido mucho. Por suerte o por desgracia (ahora creo que lo primero, aunque durante muchos años no lo tuve tan claro), me tocó una madre bastante peculiar, y si quería depilarme realmente tenía que salir de mí.

El precio de depilarme más bien poco fue que me acostumbré a llevar pantalones largos todo el año (algo que no lamento mucho, porque hay pantalones largos mucho más frescos y agradables que los cortos, y la posibilidad de ponerme de faldas ni me la planteo), y dejar de ir a piscinas y playa. Esto último no me gusta tanto. Periódicamente me he planteado depilarme de otras maneras. Como con láser, o como con cuchillas. Las últimas veces opté por éstas. A parte del inconveniente de que también irritan la piel, de que el efecto dura poco, y de que en seguida se notan (al tacto) los pelos duros volviendo a crecer, me supone varios problemas éticos.

¿Cuantas cuchillas se fabrican al año? ¿Cuantos recursos consumen? ¿Qué se hace con los residuos que generan? Son preguntas que no puedo olvidar. Me pasa algo parecido con la opción láser (no solo es la energía consumida en ese momento, es toda la energía necesaria para llegar a fabricar ese láser).

Y por otra parte, si a mí me gustan mis piernas sin depilar (como es el caso), ¿por qué debería depilarlas? Realmente mi única razón sería evitar toda la presión social ejercida para que hagamos este tipo de cosas. A veces, cuando se me va un poco, pienso que algún día los seres humanos que habiten en la tierra nos odiarán profundamente por este tipo de cosas. "Si, hijx, gasté todos los recursos que te tocaban a ti y no a mí, pero es que... ¡no quería que me miraran mal por la calle!" (Lo sé, no es solo mirar mal, es mucho más...)

Tengo a toda mi familia convencida de que odio la playa y las piscinas, cuando realmente me encantan. No quiero renunciar a mi ética anti-depilación, pero tampoco consigo superar mi miedo al rechazo (por ahora).

Siguiendo con la estética, creo que deben distinguirse las prácticas que van asociadas a un consumo absurdo y totalmente insostenible y las prácticas que no lo son. Por ejemplo, la depilación facial realizada con pinzas es perfectamente sostenible. El corte de pelo, también (desde que empecé a cortarme el pelo a mí misma, mi calidad de vida ganó mucho, aunque parezca que deba ser al revés). 

En un lugar parecido pero distinto están todas las cosas que se generan relacionadas con la higiene personal. Como el cepillo de dientes, que teóricamente debe reemplazarse cada pocos meses. ¿Donde van todos esos cepillos? Y otros complementos, como mis gafas. Las necesito, pero no estoy muy segura de que su industria pueda ser sostenible. Y si un día dejamos de usar petróleo, ¿podremos seguir haciendo zapatos y zapatillas que permitan andar sin perjudicar la espalda?

Todo esto me lo planteo porque creo que el mundo que queremos debemos ponerlo en práctica desde ya, y estos son algunos de los puntos relacionados con el día a día que veo de difícil solución. En muchos aspectos de la vida veo maneras alternativas de hacer las cosas, y veo que es posible hacerlo ya (aunque no es fácil), pero sigo sin ver una solución completa. Sigue habiendo muchos huecos aun. Y hoy he dejado de lado el más importante: la salud. Tema que da para mucho y que supone toda una problemática ética muy compleja.

lunes, 4 de marzo de 2013

Cooperación internacional (I)

Se me acumulan temas pendientes. En este caso, viene otro recopilatorio de apuntes e ideas después de asistir a algunas charlas sobre cooperación internacional.

En una de estas me encontré con un hombre que, en medio de su discurso, nos dijo que la movilización social en Europa está perdiendo su primera posición mundial. Y que desde América Latina, y desde el Sur en general, nos están tomando la delantera. Nos lo decía como para que reaccionáramos y nos animáramos a participar. Y en general todo lo que dijo en la charla fue muy interesante, pero en este punto en concreto, creo que se equivoca de enfoque. No es una competición de a ver quien reivindica sus derechos con más ganas. Es (o debería ser) una cooperación internacional en favor de los derechos humanos, donde todxs nos alegramos de los avances en todos los lugares, donde nos ayudamos mutuamente en nuestras respectivas luchas, donde nos apoyamos para aprender de las otras luchas, etc.

En España, muchos movimientos actuales están inspirados en cosas que se han hecho en otros lugares. Por ejemplo, la okupación de tierras de grandes terratenientes y que además están en desuso, para que la gente, el pueblo, pueda cultivar para su auto-abastecimiento. Concepto: soberanía alimentaria. Con la historia de los movimientos reconozco que me pierdo, pero en este tema es esencial el movimiento de la vía campesina (y wiki).

Más, el tema del observatorio de la deuda, que actualmente aquí se está impulsando. En Píkara también le dedicaron algún artículo a este tema. Tenemos el ejemplo de Ecuador y el de Brasil. Esto es importante, porque también desde América Latina nos están diciendo que este camino en el que nos están metiendo ahora, el de la "austeridad" (bonito eufemismo), allí ya lo han hecho y ya han visto lo mal que fue. Aquí estamos privatizando los servicios básicos, como la salud, como las empresas de agua, allí lo están re-nacionalizando, a pesar de la presión internacional y con sanciones desde la ONU incluidas.

Y hasta aquí aun no he escrito nada sobre cooperación internacional tal y como suele entenderse (que es en forma de voluntarixs con muy buenas intenciones que van a países del sur a hacer algún proyecto con la idea de que así la gente de allí vivirá mejor). Lo cierto es que este concepto entendido de esa manera a mí no me gusta. Igual que no me gusta el concepto de voluntariado o el de caridad. En algunos casos creo que llega a hacerse bien, y tampoco me parece justo meter toda la cooperación internacional en el mismo saco. Pero creo que la mayor parte empieza con ideas equivocadas y creo que ayudan a limpiar la cara a empresas, a grupos de poder, y hasta al Sistema mismo. Y en contrapartida se realizan proyectos que algunas veces no sirven de nada y otras hasta son contraproducentes.

Ejemplo. En medio de una zona rural de algún lugar perdido en América o África, instalar unas bonitas placas fotovoltaicas, con sus correspondientes baterías eléctricas, y una pequeña red eléctrica. Hacer la foto y luego marchar, sin hacer formación ni seguimiento. Resultado: en cuanto se funde el primer fusible (porque ha hecho demasiado calor y la placa ha generado una cantidad excesiva de electricidad), se llama al manitas de turno, que lo puentea, con lo que la siguiente vez, en vez de fundirse el fusible, se quema el sistema. Con lo cual, solo se han generado residuos, que además, no son biodegradables. Estos residuos no recibirán tratamiento y posiblemente acabaran contaminando las aguas subterráneas.

Tal y como yo lo veo, la cooperación bien entendida es la que trabaja en el Norte. En el Sur se consigue la información, la mayor parte del trabajo es social, averiguar los problemas, enterarse de quien hay detrás. Y a partir de aquí, montar campañas de presión en el Norte. Un ejemplo reciente, la campaña de Greenpeace sobre un producto tóxico usado en la fabricación de ropa.

Sobre campañas, están también las que se hacen mal (siempre desde mi punto de vista). Las que perpetúan ideas racistas de: mira esos pobres negritos. Una visión de las cosas siempre distorsionada para generar pena, compasión, ideas que llevan a considerar a la gente de África y América Latina como seres incapaces, siempre un escalón por debajo. Es decir, ideas racistas. En contraposición, algunas ONG tienen como norma de comunicación evitar este tipo de cosas. Lo más evidente, evitar las imágenes de niñxs, y si tienen que aparecer que sea porque está justificado (tampoco se trata de quitarlxs de la foto). La idea que deberían transmitir es más bien la de cierta viñeta de Eneko: "No me des pescado ni me enseñes a pescar... ¡Quítale las alambradas a tu río!" La pobreza tiene causas y si se pretende luchar contra la pobreza no pueden obviarse.

Más cosas, la cooperación internacional tiene otro defecto, el que tiene en común con la idea de caridad. Muchas ONG enfocan su trabajo como si fuera caridad. Es decir, pidiéndole a la gente que dé algo que considera suyo para que otras personas puedan vivir un poco menos mal. Apelando a su bondad innata, etcétera. Así, cuando esas personas creen que aportar dinero no está "dando sus frutos", dejan de hacerlo o lo dedican a otra cosa. Es un problema de enfoque: no es caridad, es justicia, es derechos humanos. Si no se ven "los frutos" es porque por otra parte toda esa gente tan bien intencionada sigue dando dinero a la anti-cooperación (otro concepto interesante), que mueve muchísimo más dinero que toda la cooperación junta.

Lo dejo aquí, antes de que se haga más largo aún. Supongo que habrá segunda parte.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Trabajo sexual

Otras contradicciones.

Cómo se puede estar en contra del capitalismo, activamente contra el capitalismo, y a la vez aceptar la prostitución con argumentos como que es "la libertad de practicar sexo por dinero". ¿De qué estamos hablando cuando decimos que queremos acabar con el capitalismo? ¿Qué mierda es mantener una actividad a cambio de dinero? La libertad de hacer X por dinero es la libertad del neo-liberalismo. Que tal y como yo lo veo, no es libertad ni es nada.

Luego hablamos del "derecho a tener a una sexualidad". Sin entrar a valorar qué debe ser considerado un derecho y qué no, ¿derecho para quien? ¿Para quien pueda pagarlo? ¿Así es como entendemos los derechos, en serio? No sé, yo sigo pensando que no se debe pagar por los derechos. Por eso creo que el agua para consumo humano debe ser gratuita. O la sanidad. O la educación. Pero al parecer cuando se trata de sexo ya no, ya no nos planteamos si existen otras fórmulas más razonables, más humanas, solo existe la disyuntiva prohibir o permitir la venta de servicios sexuales.

No sé si he llegado a escribirlo en este blog. Yo estoy por la regulación. La cuestión abolición vs. regulación creo que es una pérdida de tiempo. En cierto modo, la abolición también es una forma de regulación; ni siquiera todas las abolicionistas piden lo mismo. Así que el gran tema es cómo.

Igual que lxs antisistema. En el capitalismo somos muchas las personas que creemos que es necesario acabar con el sistema, pero cuando se plantean posibles alternativas ahí ya no estamos tan de acuerdo, y de repente nos encontramos enfrentándonos con quienes antes estaban "en nuestro equipo". Con la regulación de la prostitución pasa lo mismo, cuando se entra a discutir el cómo es cuando empieza realmente el debate y cuando realmente descubrimos lo poco de acuerdo que estamos. Quizá no sé exactamente cómo debería hacerse, pero hay algo que sí tengo claro: yo no estoy en el equipo de regulación neo-liberal.

martes, 26 de febrero de 2013

Sobre keynesianismo

Me defienden ideas keynesianas y de decrecimiento a la vez. Me dicen que todo podría ser mucho mejor fácilmente si unos que son muy malos muy malos dejaran de complicarlo para su propio beneficio. Miro a mi alrededor y veo a la gente aplaudiendo. No ven la incoherencia.

Conversación de hace unos días. Estábamos mirando las noticias. Y él se puso en modo anti-complot. Que todo lo que pasa es porque unos pocos hombres están reunidos en algún rincón oscuro del mundo planificando detalladamente todo lo que tiene que pasar. Pone esa mirada de "yo sé la verdad". Yo le respondo que sí, que también creo que hay unas pocas personas que tienen el poder, pero que no creo que sean especialmente inteligentes ni tampoco creo que estén de acuerdo entre ellas.

La creencia en que todo lo controla un pequeño grupo de personas que tienen superpoderes me parece muy peligrosa. Si es así, de nada sirve intentar cambiar nada. Y esa inercia a creer que no se puede cambiar nada es lo que realmente da poder a quien lo tiene. Es como la idea esa de "total, esto pasará igual, así que por lo menos me aprovecho de ello yo, que soy mejor persona". Y así tener la auto-justificación moral para participar en auténticas barbaridades.

Hace poco conseguí ver Vencedores o vencidos (El juicio de Nuremberg). Dicen que es de esas que se deben ver sí o sí. No deja de ser una película, no deja de ser una versión de la historia. Hacia el final uno de los jueces juzgados habla de los peligros de transigir en algunas cosas "por el futuro de la nación". O en otras palabras, el fin NO justifica los medios.

Vale, todo esto ya lo había dicho en un momento u otro. Esta entrada iba sobre la incoherencia de izquierdas. Que es lo que más me desmotiva a mí.

Keynes en el fondo lo que defendía era el crecimiento por el crecimiento mismo. Pero eso sí, apoyado en el consumo generalizado y no solo el consumo de unas pocas personas. Si funcionó fue por el acceso a los combustibles fósiles: carbón y petróleo.

Pretender utilizar ahora las ideas de Keynes para "arreglar el mundo" significa no comprender dónde está el problema. Ahora NO tenemos petróleo barato y abundante. Ahora hemos llegado a un pico en la producción mundial de petróleo, y esa producción está situada en algunos lugares muy concretos del mundo, entre los que no está España. Aquí hay carbón, sí, pero de mala calidad y con unos costes para extraerlos muy altos, desde un punto de vista económico (por eso necesita subvenciones), ecológico y social. Así que de ninguna manera las ideas keynesianas pueden ayudar a cambiar las cosas a mejor.

Andar de espaldas a la realidad no es una opción. Para mejorar la situación de la mayoría solo se puede ir de cara, mirar cuales son los problemas reales (físicos) e intentar ponerles remedio. Y eso pasa por un decrecimiento controlado, si es que tal cosa es posible.

Cualquier idea que no pase por ahí, venga de donde venga, no puede ser aceptada ni aplaudida. 

domingo, 3 de febrero de 2013

Deuda

El problema de un sistema económico sin crecimiento está en la deuda. La única razón por la que una persona da un préstamo a otra es porque confía en que esa otra persona le devolverá una cantidad mayor. Si no hay crecimiento, no hay préstamos. Si no hay préstamos, la economía se bloquea.

La deuda es la base de todo. Todo el sistema económico actual gira a su alrededor. Tanto, tanto, que se estafa a sí mismo.

A veces digo que debemos conseguir un sistema donde no exista la deuda. Parece lógico: la deuda es el principal problema. Pero como bien me responden, sin deuda no hay posibilidad de escapar a la miseria de nacimiento. En una sociedad desigual, la deuda es necesaria para tener la sensación ilusoria de que no existen las clases, de que una persona puede enriquecerse en base a sus propios méritos.

Para montar una empresa se necesita cierta cantidad de dinero de entrada. Si las personas que quieren montar esa empresa no tienen todo el dinero, quizá sea interesante socialmente que puedan obtenerlo de alguna manera. Eso parece sensato. ¿Pedir un préstamo es la solución? Actualmente es prácticamente la única manera. También existe la posibilidad de recibir una donación, pero no es algo demasiado frecuente, básicamente porque la idea de economía actual se basa en conseguir beneficio y con una donación no existe beneficio (individual, por lo menos aparentemente).

Si quiero crear una empresa y pido un préstamo, ¿por qué me lo dejan? Porque confían en que iré dando una rentabilidad a ese dinero. Cada cierto tiempo, les devolveré una parte del dinero que me han prestado más una cierta cantidad (intereses). ¿Por qué me sale a cuenta a mí aceptar ese trato? Pues porque espero conseguir la cantidad que tengo que devolver, más la cierta cantidad añadida, más otra cantidad que serán beneficios para mí. Esto significa que la empresa debe ganar una cantidad de dinero considerablemente superior a la que sería necesaria para mantenerse. La empresa debe crecer. Si deja de crecer, quiebra.

¿Existe alguna alternativa a este sistema? Esta es la gran pregunta de este blog. Imaginemos una sociedad donde todo el mundo tiene las necesidades básicas cubiertas. Sigue siendo necesario trabajar: para cubrir las necesidades de todas las personas. Imaginemos que ya se ha conseguido una situación estable donde todas las personas que pueden trabajar lo hacen, durante una cantidad de tiempo razonable y la mayor parte de sus ocupaciones son razonablemente agradables. Aun así, puede ser interesante organizar nuevos proyectos. Puede ser interesante aprovechar las ideas de innovaciones que surjan. Hacerlo sería interés general. Por lo tanto, debería ser la propia sociedad quien decidiera financiarlo. No existe el concepto de riesgo, entendido como la posibilidad de perder las propiedades personales, pero sí existe la necesidad de justificar socialmente la inversión y la posterior supervisión de esa sociedad.

Eso supongo que reduce la "libertad individual" que tanto defienden las pelis yanquis. Y supongo que tiene otros inconvenientes, como ¿qué incentiva el deseo de trabajar e innovar? Ese es siempre el gran tema. Cuando no es el egoísmo, ¿qué mueve a la gente? Tomar las decisiones en colectividad creo que puede ayudar. Pero requiere que la gente esté convencida de seguir este sistema, confiar en que el resto de personas harán su parte, y también vigilarse mutuamente para evitar los abusos.

Volvamos a la actualidad. Mundo empresarial. 

En una sociedad limitada o en una sociedad anónima, las personas propietarias solo responden por la cantidad de dinero que ponen en la empresa (a menos que se les declare culpables de algún crimen). Si la empresa pide préstamos que no puede pagar y acaba quebrando, quien haya comprado acciones solo perderá el dinero con el que compró esas acciones. Ni un céntimo más. Entre que las compró y que la empresa quebró, esa persona sí pudo ganar dinero (que no devolverá).

En el Civilization IV (juego de ordenador), al descubrir la tecnología de Persona jurídica, aparece esta frase: "Un ingenioso artificio para obtener ganancia individual sin responsabilidad individual" (Ambrose Bierce).

No todos los tipos de empresa tienen estos beneficios. Una empresa unipersonal solo puede tener una persona propietaria y esa persona y la empresa pasan a ser una sola cosa (desde el punto de vista económico), sus beneficios son los mismos, sus deudas y sus pérdidas también.

Pongamos que creo una sociedad limitada. La ley dice que tengo que poner 3.000 euros como mínimo de capital inicial. Como idea general, en cierta asignatura de la carrera me dijeron que el ideal de endeudamiento de una empresa está en el 60% (como primera aproximación, luego depende de muchos factores, como el contexto económico y el tipo de empresa creada). Para hacerlo fácil, yo pongo 4.000 y consigo que alguien le preste a mi empresa 6.000 euros más. Durante el tiempo que funcione la empresa, se supone que todas mis ganancias vendrán de ésta. Así que lo que necesito ganar es esto: dinero para vivir + 4.000 euros. Si consigo esto, ya puede quebrar la empresa que yo no voy a perder dinero.

Para conseguir lo mismo (no perder dinero), creando una empresa unipersonal, debería ganar 10.000 euros + dinero para vivir + los intereses totales del préstamo de 6.000 euros (es decir, igual que antes, cuento los intereses que ha ido pagando la empresa durante su funcionamiento, pero ahora además cuento todos lo que no ha llegado a pagar). Si en el algún momento la empresa pide nuevos préstamos, estos se sumarán directamente.

Hace poco le pregunté a alguien por qué se había creado una empresa unipersonal. Así de entrada, esa persona no tenía ni idea de lo que acabo de contar. Así que sus razones eran simples: se requiere menos trámites (contando que los trámites también tienen un coste en dinero, además de en tiempo). Puede que existan otros beneficios, por ejemplo de tipo fiscal, pero esa persona no lo sabía. Muy grandes deberían ser esos beneficios para poder compensar la diferencia entre un tipo de empresa y otro.

En esa asignatura de la que hablaba antes nos pedían que hiciéramos varios cálculos económicos. Uno de los que les gustaban más era el de dividir los beneficios anuales obtenidos entre el dinero invertido. Nos interesaba que fuera lo mayor posible, y de ahí nacía el concepto de apalancamiento. Endeudarse más puede hacer que el resultado de esa división sea mayor, hasta un límite a partir del que ya no compensa. Aunque está claro que esta idea no es la misma si tu empresa es una sociedad limitada que una empresa unipersonal. En el primer caso el riesgo que asumes puede llevar a quebrar a tu empresa. En el segundo, puede llevarte a perder todo lo que tienes.

miércoles, 23 de enero de 2013

Intentarlo

De vez en cuando le gusta remarcar los cambios que conseguimos. Hoy, la tasa Tobin. Dice que antes era cosa de radicales, y que esto demuestra que hay que creer que es posible. Se me hace un nudo en el estómago. Nudo de tristeza. Inevitable. Pero consigo reponerme y le contesto que sí, que claro, que siempre hay que intentarlo.

No podemos permitirnos el lujo de dejar de intentarlo.

martes, 22 de enero de 2013

Sangre

No me gustan las imágenes de la regla que pretenden que la vea más natural y la acepte mejor y me lleve mejor conmigo misma y todo eso. No me gustan porque a mí, por muy natural que sea, por muy mía que sea, la regla sigue pareciéndome desagradable. Como los mocos, muy naturales, pero poco agradables. O como las babas. Resumiendo, desagradable como suelen serlo los fluidos corporales.

María Llopis habla de la regla, y de nuevo, entro en el artículo porque me gusta leerla, aunque temo encontrar cosas que no me gusten. Pero me sorprende gratamente. Habla de la absurdidad de intentar desconectar de nuestros cuerpos, de nuestros úteros.

Me recuerda cierto dilema mental que tengo desde hace años con esto de la feminidad y la masculinidad... Rechazo el concepto de feminidad más extendido en nuestra sociedad. Lo considero un producto cultural y comercial. El problema es ¿cual es la alternativa? Es muy fácil caer en la trampa de imitar a los hombres, como si la masculinidad tuviera la llave de la libertad, como si pudiéramos olvidar que nuestro cuerpo es distinto y tiene necesidades distintas.

Cierto feminismo lleva la individualidad al extremo. Algo que extrañamente casa muy bien con el neoliberalismo y su economía de mercado en la que teóricamente el bien común se consigue si cada persona busca su bien individual, pensando solo en sus deseos más personales. Pero en esa concepción del mundo, el cuerpo pasa a otro plano, se convierte en una especie de complemento del que se puede y debe sacar partido, pero que jamás es escuchado.

Cuando se habla del trabajo de las mujeres y su problemática, a menudo se piensa en la discriminación tipo tener salarios más bajos, perder un trabajo por estar embrazada, o no poder aspirar a los puestos de más prestigio social. Y creo que se olvida la parte más importante. A los hombres también les sucede, pero con las mujeres es más exagerado, necesitamos estar pendientes de nuestro cuerpo. Si una mujer quiere amamantar, debe existir la posibilidad de que lo haga. Si tiene dolores por la regla, debe poder tomar el espacio y tiempo que necesite. Y todas las personas deberían poder elegir sus tiempos para comer, la gestión de sus horarios en general, la posibilidad de estar cerca de sus hijxs (u otras personas dependientes), etc.

De 1984 una de las cosas que más me aterró fue la infelicidad controlada de la gente como sistema para controlarla. Quizá me aterró porque es uno de los puntos más reales de la novela. En este sistema capitalista lo siento así. No es por unas personas muy listas muy listas que han decidido que sea así, solo es el resultado de aplicar el sistema durante un cierto tiempo. La infelicidad aparece sola al tratar a los seres humanos como elementos puramente productores o consumidores, totalmente desprovistos de ningún valor más allá de esta dualidad. Y a la vez, esa infelicidad alimenta al sistema que la genera, en forma de consumismo o en forma de equiparar la posesión de bienes materiales con el prestigio social.

Está también el tema del pensamiento mágico. Como he dicho alguna vez, yo creo en la ciencia. Sin embargo, no me gusta que el pensamiento científico llegue al reduccionismo de "todo lo que no es ciencia es malo". Creo que el pensamiento mágico a veces puede ser una forma de hablar de la realidad (la realidad tangible de la que trata la ciencia) desde otra perspectiva más útil y pragmática. Especialmente cuando se trata de temas muy complejos, con muchas variables. En algunos de estos casos la ciencia puede encontrarse con que no puede comprender un proceso al ser incapaz de analizar todos los elementos que lo componen. Y sin embargo, un pensamiento mágico puede servir como un análisis macroscópico de ese proceso.

Pienso en algunas teorías sobre alimentación, y pienso también en los procesos hormonales, como los relacionados con la regla. En muchas culturas alrededor de la regla ha habido cierta áurea de magia y mística. De mi etapa de aprender sobre las religiones del mundo, recuerdo que había una sociedad en la que las mujeres durante la menstruación se aislaban completamente del resto de gente; durante aproximadamente una semana vivían en un espacio separado y cerrado. Creo que es el ejemplo más extremo que conozco. No creo que sea muy buena idea seguir su ejemplo, también puede verse como un elemento de su patriarcado, una forma de rechazar a las mujeres... Pero no creo que sea peor que "hacer como que no pasa nada", que es la norma social aquí. Como si la regla fuera una debilidad a esconder. Algo que una mujer debe demostrar que "ha superado".

sábado, 12 de enero de 2013

Regalos (II)

Finalmente los regalos de navidad terminaron con unas cuantas cosas absurdas de más. Y una persona no se tomó demasiado bien que le dijera que no quería que me regalara nada (no como rechazo a un regalo que ya me hubiera hecho sino a uno que pensaba hacerme). A la mayoría de gente ni me atreví a plantearles el tema. 

No sé, creo que no he conseguido enfocarlo como me gustaría.

Lo más triste es que en teoría todas las personas de mi alrededor, incluidas las de los regalos absurdos, saben los problemas ambientales que existen y se supone que son ecologistas y un poco anti-sistema, y en definitiva, que deberían entender lo absurdo de hacer regalos absurdos solo por convención social.

Pero bueno, sin ir más lejos, esta noche en la Sexta (la cadena progre), en un reportaje sobre desempleo, defendían la posición esa de que el consumo es necesario y que la única manera de arreglar las cosas pasa por incentivarlo. También en casa cuando intento defender las compras de proximidad, me encuentro con algunas respuestas tipo "pero esto perjudica al pequeño campesino del Perú que ya no podrá vender esto".

Luego en la Sexta también han puesto otro reportaje sobre Ryanair. Y como la gente cada vez compra más. Me pregunto cuantas de las personas que han estado participando activamente en el 15M y otros grupos críticos luego han viajado en esa compañía... "Las cosas son así", "No hay ninguna solución", bla bla bla.

lunes, 7 de enero de 2013

Restos

Tanto rollo con la independencia y a este ritmo ya no habrá nada que independizar. Solo los restos que queden después de subastar el país a pedazos. Al final, haya independencia sobre el papel o no, acabaremos en el mismo sitio: el mercadillo.

Hoy he visto a alguien llorar por lo injusto que es todo. El sistema abusivo en el que vivimos. Y nos decía que le importaba de verdad, como si no nos importara al resto. Supongo que era porque en vez de llorar solo nos quedábamos con esa media sonrisa... Lo mejor era que también hablaba como si no supiéramos nada, cuando ella no sabe ni la mitad de lo que sé yo (y alguna otra de las personas que escuchaban sabe bastante más que yo). De nuevo, esa sensación asqueante de saber más que el resto.

A veces creo que a mí se me han acabado las lágrimas para estos temas. Luego recuerdo que las cosas aun irán a peor y pienso que seguro que las lágrimas vuelven.

martes, 25 de diciembre de 2012

Regalos

De momento los regalos van ganando la partida. Hace unos meses decidí iniciar una campaña para que la gente de mi alrededor dejara de hacerme regalos, o por lo menos, regalos materiales. Supongo que no se lo dije a suficiente gente y que tampoco conseguí que las personas a las que sí se lo dije comprendieran completamente el mensaje. Supongo que también debe haber más causas.

El hecho es que durante el "periodo navideño" voy perdiendo.

¿Y por qué no quiero regalos? Pues porque me recuerdan lo contado tantas veces en este blog: el absurdo consumo de recursos que implican en la gran mayoría de casos. El objetivo de hacer un regalo es hacer momentáneamente feliz a la persona a quien se está obsequiando (o así debería ser). A mí no me hace feliz que me regalen cosas que no necesito. Me gusta que se acuerden de mí, pero no me gusta todo lo demás. Me siento culpable cuando acumulo demasiadas cosas. Además... soy un poco caracol, voy cambiando de lugar con mis cosas a cuestas, y cuantas más cosas acumulo, más difícil resulta.

¿De qué sirve que vigile mi propio consumo consciente si luego viene alguien y me regala todo lo que me he negado a comprarme yo? Es un dilema complicado, porque tampoco quiero ofender a las personas que quieren hacerme regalos.

Pequeño recuento de lo que llevo en estos últimos tiempos: la expansión de un juego de mesa, dos libros, un peluche, un pequeño muñeco de plástico, una mini-caja de bombones. Veremos cómo acaba.

martes, 11 de diciembre de 2012

Sobre China

Leo un interesante y completo artículo sobre China. Según este, China está basando su crecimiento económico en una burbuja (muy parecida a la española) de dimensiones descomunales y que está muy cerca de su final. De ser cierto, provocará un terremoto en la economía mundial. Aunque también haría que bajara el precio del petróleo, lo cual, aquí en España, provocaría temporalmente cierta sensación de tranquilidad (puede que hasta bajara el precio de los productos básicos en relación a los salarios). Solo temporal, repito. Luego el precio volvería a subir, seguramente por encima de su precio actual y más allá.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Mínimos

Ir a una charla y apenas encontrar nada nuevo en lo escuchado. Y lo poco nuevo es prescindible, porque son más ejemplos de lo mismo. Abusos legales. O ilegales, pero no perseguidos por la justicia, más bien todo lo contrario. Abusos y más abusos, que de una forma u otra forman parte del sistema.

Y siempre la misma esperanza insatisfecha: encontrar respuestas. Pero no las hay. Caminante, no hay camino. Se hacen cosas aquí y allá, muchos esfuerzos dispersos y que no consiguen llegar a la raíz. Falta de fuerza. Falta de cantidad de gente con las suficientes ganas.

Y el cinismo de pensar que total, da lo mismo, al sistema tal y como lo conocemos le queda poco, en nada se hundirá y como no habremos sido capaces de adaptarnos lo bastante rápido, en su hundimiento se llevará a la mayoría de nosotrxs por delante.

No me gusta ser una de las personas más informadas porque eso significa que el resto lo está muy poco.

En algún momento me encuentro siendo muy borde. Y lo siento, de verdad que lo siento, porque ser borde no sirve de nada. Es lo opuesto a lo que quiero ser. Pero cómo evitarlo cuando la frustración es tan grande.

Mi yo pragmática se está echando una siesta. Voy a probar a despertarla. ¿Cómo actuar cuando lo ves todo perdido? Intentar perder menos... Ni eso veo cómo hacerlo. Si fuera rica intentaría comprar tierras de cultivo en desuso. Para que dejen de estarlo. Pero en este país nadie quiere vender ni un maldito metro de tierra, aunque no vayan a usarlo para nada. Es su "herencia familiar".

Se necesita: generar alimento. Conseguir un medio de transporte de ese alimento que no dependa del petróleo, gas ni carbón. Asegurarse de que el suministro de agua pueda mantenerse también sin ninguna de esas fuentes de energía. Colectivizarlo todo (especialmente las viviendas). Y conseguir un sistema de reparto justo y asumido por todo el mundo. Todo esto solo para tener las necesidades básicas cubiertas.

Luego hablamos de la salud y la educación y todo lo demás.

Quizá deberíamos centrarnos en conseguir que sea posible llegar a ese mínimo en poco tiempo. Y cruzar los dedos para que cuando los problemas se hagan mayores y más visibles, la mayoría de gente se vaya hacia la izquierda y no hacia la derecha.

No irán así las cosas... Pero si fuera posible, si lo consiguiéramos... El impacto sería mucho menor y podríamos ocuparnos del resto de problemas con un mínimo de tranquilidad.

sábado, 17 de noviembre de 2012

como si

De nuevo, discutiendo con las múltiples luchas, a veces aparentemente contradictorias. Bisexual y transfeminista, ¿es eso posible? Llego a replantearme lo de usar esa palabra (bisexual) por eso que siempre me dicen, que refuerza el binomio hombre-mujer, etc. Pienso en buscar otra: polisexual, omnisexual, pansexual, sexual... Luego me imagino yendo a decirle a mi madre o a mi padre, ahora soy esto (insertar aquí cualquiera de esas palabras). Mi madre y mi padre quizá aun se lo tomarían con amor... "esta niña cada día está peor, pero si está feliz así..." Con otras personas el mensaje se perdería totalmente por el camino. Si pretendo difundir la idea de que es posible ser no-monosexual, sigo creyendo que es necesario usar la palabra bisexual. Estos días con el tema del "matrimonio homosexual" he vuelto a verlo muy claro, en los informativos que ve la mayoría de gente se hablaba de "derechos de gays y lesbianas" (en el mejor de los casos). Para la mayoría de la gente esa sigue siendo la realidad, no existe nada más allá del otro binarismo: o gay o hetero.

También en ambientes más "guays" de libertad sexual y bla bla bla vuelvo a encontrarme con los mismos prejuicios. Que las bisexuales solo quieren sexo y no se preocupan por los derechos civiles porque total, no les afectan a la hora de elegir con quien se van a la cama. Y que por eso las lesbianas las miran con recelo, y es muy lógico, porque claro, las lesbianas sí que quieren formar familias con otras mujeres y lo son el 100% del tiempo. Estas ideas también siguen siendo las que tienen las personas autoconsideradas "de mente abierta" pero que no están totalmente metidas en el mundo LGTB o feminista. De nuevo, el problema que tienen con la bisexualidad no es que sea binarista, son los prejuicios que lleva asociada la palabra por no ser monosexual.

Este es un tema, una guerra interna... Luego hay más. Como la de ser de izquierdas y ecologista. En las últimas entradas cuento que es posible que la economía no vuelva a crecer, y que si lo hace puede que sea un crecimiento cada vez más inestable, en periodos breves y seguidos de nuevas bajadas. Esto en el modelo económico actual significa subida continua del paro. Como persona de izquierdas eso no me gusta, claro. Pero las políticas que deberían aplicarse para cambiar esta tendencia a corto plazo son lo opuesto a lo necesario para cambiar las cosas a largo plazo, o en otras palabras, para tener un sistema sostenible y ecológico (que es redundante, porque solo se puede ser una cosa siendo la otra). El caso más claro es el de la lucha minera por mantener las ayudas al sector del carbón (es decir, a las empresas, no a los trabajadores). 

Y sin embargo, pese a todas estas aparentes contradicciones (y tantas otras, alguna de las cuales he comentado en otras entradas), cada día estoy más convencida de que el cambio solo puede producirse si se da a todos los niveles. Ante la frase "la revolución será feminista o no será" estoy totalmente de acuerdo, pero tampoco basta con eso. Debe ser feminista, debe estar por los derechos LGTB, debe garantizar la igualdad de derechos y de oportunidades para todos los seres humanos del planeta, debe ser antiracista, debe romper las fronteras, debe poner las personas por delante del capital o de las banderas o de las lenguas o de cualquier otra idea, debe basarse en la libertad, debe basarse en la responsabilidad, debe tener mecanismos para luchar contra la injusticia y los abusos de poder, debe ser ecologista porque debe poder mantenerse en el tiempo, y aquí seguiría un largo etcétera.

Si en algún momento se da una revolución, debe abarcarlo todo. Cualquier solución parcial será solo un parche y probablemente fracasará. 

Solo hay una manera de conseguir esa revolución: cambiar las estructuras mentales de la gente. Veo cada vez más gente diciendo lo mismo: este sistema está colapsando, necesitamos alternativas. Y para llevar a cabo esos cambios, se aplican los sistemas "clásicos": manifestaciones, vagas y otras acciones de protesta más pacíficas o más violentas. Y cada vez tengo una sensación mayor de que nada de eso sirve. No sirve protestar. Hay que actuar como si ya lo hubiéramos conseguido. Si se desea un sistema solidario, hay que actuar solidariamente. Y una vez esto lo tengamos, si hay represión, ya se verá como se combate.

Escribo esto y me doy cuenta que buena parte de estas ideas no son mías...